Menos stock, más desafíos: cómo recuperar el hato sin perder sostenibilidad

(Por SR) La ganadería paraguaya atraviesa una señal de alerta silenciosa, pero relevante: la disminución del hato bovino nacional. Si bien el país sigue consolidado como uno de los principales exportadores de carne de la región, los datos más recientes muestran que el stock no solo dejó de crecer, sino que comenzó a retroceder, encendiendo luces amarillas en toda la cadena productiva.

Un análisis técnico elaborado por la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS) advierte que esta caída no responde a una causa puntual ni a un fenómeno coyuntural. Por el contrario, se trata de un problema estructural y multifactorial, donde confluyen variables productivas, económicas, climáticas e institucionales que condicionan la capacidad del sector para sostener y expandir su base ganadera.

Paraguay cuenta actualmente con poco más de 13 millones de cabezas de ganado bovino, distribuidas entre unos 152.000 tenedores, en su mayoría pequeños y medianos productores. Sin embargo, informaciones oficiales difundidas por el Senacsa confirman una tendencia descendente del stock, muy por debajo de las proyecciones históricas que apuntaban a un crecimiento sostenido del hato en la última década.

El informe de la MPCS, construido a partir de un taller participativo con actores de toda la cadena cárnica, identifica como uno de los principales factores la variabilidad y baja predictibilidad de los precios, tanto a nivel local como internacional. Esta incertidumbre impacta directamente en la toma de decisiones del productor, especialmente en momentos clave como la retención de vientres o la inversión en mejoras productivas.

A esto se suman las condiciones climáticas adversas, con sequías recurrentes que afectan la disponibilidad de pasturas y elevan los costos de alimentación, reduciendo la eficiencia de los sistemas productivos. En muchos casos, el productor se ve forzado a vender animales antes de tiempo o a disminuir su carga, afectando el volumen total del hato.

El análisis también pone el foco en barreras estructurales que limitan la recuperación del stock. Entre ellas se destacan el acceso restringido a financiamiento con plazos adecuados, la falta de asistencia técnica continua y las dificultades para ingresar a mercados diferenciados que premien la calidad, la trazabilidad y la sostenibilidad de la producción.

Desde el punto de vista productivo, el documento subraya la necesidad de avanzar en mejoras de eficiencia en todos los estratos, con especial énfasis en pequeños y medianos productores. Aspectos como el manejo reproductivo, la nutrición animal, el control de pasturas, los registros productivos y la gestión económica aparecen como variables clave para aumentar la productividad sin necesidad de expandir la superficie ganadera.

En este sentido, la MPCS plantea que recuperar el hato no implica necesariamente producir más a cualquier costo, sino producir mejor. La sostenibilidad —económica, ambiental y social— se presenta como un eje transversal y un valor de marca para la carne paraguaya, alineado con las exigencias de los mercados internacionales más dinámicos.

El informe prioriza acciones de alto impacto y alta factibilidad en el corto plazo, como la intensificación productiva, la mejora de la nutrición y el acceso a financiamiento acorde al ciclo ganadero. A mediano y largo plazo, propone avanzar en el desarrollo integral de la cadena de valor, sistemas de información comercial más transparentes y políticas públicas estructurales que acompañen al productor.

La conclusión es clara: la caída del hato bovino no se revierte con medidas aisladas ni soluciones de emergencia. Requiere coordinación interinstitucional, visión estratégica y un enfoque sistémico que permita fortalecer la rentabilidad del productor sin comprometer los recursos naturales. En ese equilibrio entre productividad y sostenibilidad se juega buena parte del futuro de la ganadería paraguaya.

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