Desde Ramírez Díaz de Espada, el balance del año fue más que alentador. “El 2025 cerró casi con un 30% más de ventas a nivel empresa”, señaló Alejandro Clinaz, gerente comercial. Según explicó, la temporada alta (que suele iniciar entre septiembre y octubre) tuvo un comportamiento “muy agresivo” hasta el cierre del año, especialmente apalancada por fiestas de fin de año, casamientos, eventos corporativos y celebraciones sociales.
Un dato no menor fue el cambio en el comportamiento del cliente. Clinaz destacó que, a diferencia de otros años, las compras se realizaron con mayor anticipación y planificación. “Los clientes fueron más previsibles y organizados, lo que nos permitió ser más eficientes en la entrega y en la gestión del producto”, afirmó. En el segmento de espumantes y champagnes, el crecimiento anual se ubicó entre el 20% y el 30%, consolidando a las burbujas como uno de los motores del sector.
El contexto macroeconómico también jugó a favor. La variación anual del dólar, cercana al 16%, permitió trasladar beneficios al consumidor final mediante descuentos, promociones por volumen y mejores condiciones comerciales. “Eso ayuda a que más gente conozca el producto y pueda brindar con nuestras etiquetas”, explicó Clinaz.
Más allá de los números, el cambio cultural es evidente. “Las burbujas dejaron de ser un producto estacional para convertirse en un acompañante habitual de cualquier festejo, casamientos, reuniones o simplemente un motivo de alegría”, sostuvo el ejecutivo. Esta tendencia se alinea con un fenómeno global que viene ganando terreno en Paraguay: la premiumización del consumo.
Esa transformación también es visible desde Caminos del Vino, Nexo Paraguay. Guillermo Cano, gerente de marketing, coincidió en que el 2025 fue un año importante para el sector, especialmente en vinos y espumosos. “Notamos un consumidor mucho más interesado en nuevos orígenes y variedades, yendo más allá de las cepas clásicas como Malbec o Cabernet Sauvignon”, explicó. En ese sentido, crecieron los vinos de estilo francés, como los del Valle del Ródano, la Garnacha, la Syrah, así como cepas blancas como Viognier, Vermentino y Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda.
Para Cano, el factor decisivo es el interés genuino del consumidor. “El vino dejó de ser una bebida para un grupo selecto y se convirtió en algo cotidiano, disfrutable todos los días, con etiquetas que ofrecen una excelente relación precio-calidad”, señaló. En respuesta a esta demanda, Nexo Paraguay lanzó su nueva división de bebidas, con una agenda de lanzamientos pensada para incentivar la exploración y el consumo informado.
La gastronomía local cumple un rol clave en este proceso. “Cuanto más crece la oferta gastronómica del país, mayor es la variedad de vinos que el público puede probar, y eso luego se traslada a la góndola”, destacó Clinaz.
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