¿Qué significa la aprobación de la Ley de Arancel Cero en las universidades y por qué genera rechazo?

Con la reciente aprobación de la Ley de Arancel Cero en las universidades nacionales se anunció que 80.000 alumnos podrán estudiar gratuitamente, pero solo si cumplen con requisitos como regularidad, edad para el inicio de la carrera e ingreso en uno o dos intentos como máximo. Según la especialista en educación, Nancy Ovelar, esta acción no cambia el panorama actual y solamente servirá para mantener el statu quo.

“La Ley de Arancel Cero, sin una profunda transformación de la universidad en todo sentido, solamente ayudará a mantener el statu quo. La mayoría de las carreras, sobre todo las más codiciadas, tienen niveles de ingresos bastante exigentes y la mayoría de las carreras no permiten que se estudie y trabaje al mismo tiempo”, afirmó. “Entonces quienes ingresan a la universidad son jóvenes que tienen una posición privilegiada, que pueden pagar una educación privada, pero optan por estudiar en la Universidad Nacional”, señaló.

De esta forma, quienes carecen de capacidad financiera y necesitan del arancel cero, según Ovelar, terminan yendo a universidades privadas de garaje, porque deben trabajar para generar su sustento. 

“Si vamos a seguir manteniendo esa realidad, no hay ningún avance. Pasa que plantear una sola acción es solo una parte de todo lo que necesita transformarse la universidad, y solamente puede tener sentido si se planifica una profunda reforma en la institución”, apuntó.

Según Ovelar, como país pagamos caro la incapacidad de pensar de manera integral, porque “se legisla de forma atomizada, cuando la realidad es que se debe ver todo el escenario antes de tomar una decisión”, subrayó. Ovelar consideró que se debe analizar qué profesionales o carreras necesita el país a corto, mediano o largo plazo.

En Paraguay, de la población de entre 19 y 25 años, solo el 20% va a la universidad y “esto nos ubica como uno de los países latinoamericanos con menos nivel de educación terciaria”, añadió. En Argentina, el 50% de la población comprendida entre 19 y 25 años, va a la universidad. 

Además, de cada 10 alumnos, solamente uno logra terminar su carrera universitaria en el país, complementó. 

“También existen casos de carreras saturadas, por ejemplo, en el 2018, de 5.600 egresados de todas las carreras de la Universidad Nacional, 37% (más de 2.000) son egresados de la carrera de Derecho y esto muestra que urge pensar el tipo de país que buscamos y potenciar ciertas carreras que ofrecerá la universidad”, indicó. 

Los cambios que urgen
“Para generar este cambio tiene que existir voluntad política y aplicar un modelo educativo a largo plazo, que se ejecute por los siguientes 20 años, sin que se modifiquen por intereses particulares, partidarios o de visión”, aseguró Ovelar

Sobre los fondos de Fonacide (de US$ 31 millones) que se destinarán a las universidades, insistió que una sola ley no modificará la forma en la que se administra la universidad. 

“La universidad es un espacio para hacer ciencia, pero nosotros no tenemos buen desarrollo en materia investigativa y ese es el gran desafío a implementar en la agenda”, recordó.

A la par, sostuvo que en esta ley no se contempló detalles importantes como si los alumnos tienen acceso a internet para las clases virtuales, si cuentan con computadoras o tabletas para las clases, si los docentes disponen de las herramientas necesarias para el desarrollo de sus funciones y una serie de aspectos relevantes. 

"En Paraguay hay un 20% de las familias que tienen acceso a internet, ¿qué pasa con el 80% restante?", cuestionó.

Paraguay invierte cerca del 3% del PIB en educación, pero los países que han logrado avances significativos en materia educativa invierten como mínimo el 7% de su PIB. “Es decir, nos falta mucho, pero sobre todo invertir en calidad”, concluyó. 

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