Soledad Núñez: “El liderazgo no empieza en un cargo; empieza en la decisión de hacerse responsable”

(Por TA) En la Semana de la Mujer, la ingeniera civil y candidata a la intendencia de Asunción, Soledad Núñez, repasó su trayectoria profesional, su paso por la gestión pública y las barreras que enfrentó en espacios históricamente dominados por hombres. En esta entrevista de perfil, reconstruye los momentos que marcaron su vocación y explica por qué decidió involucrarse de lleno en la política.

¿Qué marcó tu decisión de estudiar ingeniería civil?

Mi infancia estuvo marcada por el valor del esfuerzo y la conciencia de que nada está garantizado. Siempre entendí que el país no es una abstracción: es la vereda rota, la escuela que se inunda, el barrio que queda aislado cuando llueve.

A los 17 años, leí en la tapa de un diario que Paraguay era el país más atrasado de la región en kilómetros de rutas asfaltadas. Sentí vergüenza. Me pregunté por qué aceptábamos eso como normal. Le consulté a mi padre qué podía hacer para cambiar esa realidad y recibí una respuesta directa: estudiar ingeniería civil. Al día siguiente me anoté al cursillo. No fue una decisión romántica, fue consciente. La ingeniería fue, y sigue siendo, una herramienta para construir dignidad y oportunidades.

¿Qué significó formarte en la Universidad Nacional de Asunción y luego en el exterior?

Estudiar en la Universidad Nacional de Asunción fue un orgullo y un compromiso con lo público. La formación en la Universidad Nacional de Asunción me dio rigor técnico y sentido de responsabilidad. Luego cursé una maestría en Gestión y Dirección de Proyectos en la Universidad Politécnica de Madrid, donde fortalecí mi perfil ejecutivo. Más adelante completé una Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Oxford. Oxford transformó mi mirada. Entendí que la infraestructura no existe en el vacío, sino dentro de sistemas políticos y sociales. Muchos problemas no son inevitables; son resultado de decisiones. Y las decisiones pueden cambiarse.

¿Cómo influyó tu paso por el sector privado y por TECHO en tu liderazgo?

En el sector privado aprendí disciplina, planificación y cumplimiento de plazos. Pero dirigir TECHO Paraguay transformó mi manera de entender la ingeniería. En TECHO Paraguay trabajé con comunidades vulnerables y movilizar a miles de voluntarios jóvenes. Ahí vi el poder de la acción colectiva. La infraestructura no es solo obra física; es oportunidad, dignidad y cohesión social. La experiencia consolidó mi convicción de que el cambio requiere involucramiento ciudadano.

¿Qué desafíos enfrentaste al asumir responsabilidades en el Estado?

Entendí que el problema no es solo técnico; es institucional y humano. Al asumir la conducción de una secretaría de Estado, me enfrentó a burocracia, intereses contrapuestos y prácticas arraigadas. También conocí la corrupción y la política en su sentido más crudo. Transformar exige carácter, no basta con saber hacer; hay que sostener convicciones en contextos complejos.

¿Cuándo decidiste dar el salto definitivo a la política?

La pandemia fue el punto de inflexión. Expuso nuestras debilidades institucionales de manera brutal. Ese contexto me llevó a concluir que la escala de cambio que Paraguay necesita pasa inevitablemente por la política. No involucrarse también es una decisión. Y yo decidí involucrarme. Participe en la construcción de la Concertación Nacional en 2023.

¿Qué barreras enfrentaste como mujer en espacios de liderazgo?

Enfrenté barreras sutiles y explícitas. Desde que te subestimen por tu edad hasta que intenten minimizar tus logros. En política a las mujeres se les exige más y se les concede menos margen de error. La firmeza se interpreta como dureza y la sensibilidad como debilidad. Frente a ese doble estándar, respondí con preparación y resultados. Nuestra presencia no es decorativa, es transformadora.

¿Qué pueden aportar las mujeres ingenieras a la política pública?

La ingeniería te forma para resolver problemas reales, optimizar recursos y pensar en sistemas completos. Esa lógica técnica resulta clave en la gestión pública. Cuando combinas estructura y empatía, eficiencia y equidad, generas políticas más completas. La política necesita menos improvisación y más método, y más mujeres técnicamente preparadas en espacios estratégicos.

¿Quiénes fueron tus referentes en el camino?

Pienso primero en las mujeres anónimas, las líderes de comisiones vecinales y comunitarias que organizan, gestionan y sostienen procesos colectivos sin reconocimiento público. Ellas me enseñaron que el liderazgo no empieza en un cargo, empieza en la decisión de hacerse responsable por el lugar donde uno vive.

¿Qué mensaje le darías a una joven que quiere estudiar ingeniería o involucrarse en lo público?

Que no espere permiso. Que estudie con excelencia y entienda que la técnica es poder cuando se usa con ética. Ánimo combinar sensibilidad y liderazgo sin elegir entre uno u otro. El país no cambia solo desde la crítica. Cambia cuando personas preparadas deciden dar el paso al frente.

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