La energía volvió a ubicarse en el centro de la discusión económica. La derogación de los decretos N.° 5306 y 5307, además de sus modificaciones posteriores, reabrió el debate sobre cómo Paraguay debe utilizar uno de sus activos más estratégicos: la electricidad. La decisión del Poder Ejecutivo busca revisar las condiciones para industrias convergentes y proyectos Power-to-X, pero al mismo tiempo generó inquietud en el sector privado por el impacto que puede tener sobre la llegada de inversiones de gran porte.
Desde la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) señalaron que la medida apunta a preservar la sostenibilidad del sistema eléctrico, cuidar la competitividad y ordenar el uso estratégico de la energía. El Gobierno sostiene que no se abandona la intención de atraer industrias, sino que se abre una etapa para revisar las reglas de juego y asegurar un marco más sólido.
Sin embargo, para los gremios empresariales, el desafío está en que esa revisión no derive en incertidumbre. Tras una reunión del Consejo Asesor Empresarial con el Ministerio de Industria y Comercio, referentes de distintos sectores coincidieron en que la previsibilidad será clave para sostener el clima de inversión, especialmente en un momento en que Paraguay busca capitalizar su grado de inversión y su disponibilidad de energía limpia.
Uno de los proyectos que quedó en el centro de la discusión es el de Atome, una inversión estimada en US$ 700 millones para la producción de fertilizantes verdes en Villeta. La iniciativa es vista por el sector privado como una inversión ancla, capaz de generar empleo, mover logística, incorporar conocimiento técnico y atraer detrás suyo a nuevas industrias vinculadas a la energía y al agro.
Francisco Martino, presidente de UIP Joven, en contacto con InfoNegocios señaló que el tema quedó “en cancha de la ANDE y de la empresa”, y expresó su expectativa de que ambas partes lleguen a buenos términos. “La idea es que la inversión se logre en Paraguay”, afirmó. Según dijo, este tipo de proyectos debe compararse con otras actividades de menor complejidad, porque implica un mayor derrame económico.
“Esta inversión va a enterrar muchísimo capital, va a generar mano de obra en barcazas, camiones y mano de obra especializada, porque especialistas en hidrólisis y en procesos químicos especializados no hay en Paraguay”, sostuvo Martino. Para el referente de UIP Joven, una industria de estas características puede marcar “un antes y un después” para el país, no solo por el monto de inversión, sino también por la participación de entes multilaterales y por el interés de empresas internacionales que podrían instalarse posteriormente.
En la misma línea, Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), advirtió que lo ocurrido impacta directamente sobre el clima de negocios. Comentó que el tema fue puesto sobre la mesa en el Consejo Empresarial por encima de otros puntos de la agenda, debido a su efecto sobre la inversión local e internacional.
“Para nada hace bien lo que ha pasado. Acá no es cuestión de buscar vencedores ni vencidos; todos perdemos con una situación así”, expresó Duarte. El titular de la UIP valoró que el Gobierno busque consensos, pero remarcó que una marcha atrás en reglas ya establecidas también tiene consecuencias.
Duarte indicó que el sector empresarial tiene una alta expectativa de que la ANDE encuentre una solución en el menor tiempo posible. “Necesitamos quitar de la agenda nacional e internacional esta situación que para nada beneficia a la imagen del país”, afirmó. Para el dirigente, Paraguay necesita inversiones de gran escala para generar empleo de calidad, mejorar ingresos y dinamizar el consumo.
“Nos quejamos del dinero en el bolsillo de la gente, del consumo y del salario, pero solamente vamos a poder lograr mejoras con empleo y con empleos de calidad”, agregó. En ese contexto, insistió en que las inversiones ancla son relevantes porque pueden arrastrar nuevas cadenas de valor y otros proyectos mayores.
Momento decisivo
Desde el sistema financiero, Liz Cramer, presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay, señaló que el país atraviesa un “momento bisagra”. Según explicó, Paraguay está hoy en la mira de grandes capitales internacionales en condiciones que antes no tenía, por lo que la energía se convierte en una pieza central de la estrategia de crecimiento.
“Paraguay hoy está a punto de dar un salto cuantitativo y cualitativo demasiado importante para el futuro de las próximas generaciones, y las venas de todo eso tienen que ver con el sector energético”, afirmó. Para Cramer, la ANDE tiene una gran responsabilidad en encontrar una vía que permita atraer capitales de gran porte y aprovechar el momento que vive el país.
La referente bancaria también advirtió que los capitales se mueven y comparan oportunidades en distintos mercados. “Paraguay tiene que competir y tiene que competir bien, y tiene que ganar esos grandes capitales para el bienestar del país”, sostuvo.
Por su parte, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), remarcó que el abastecimiento eléctrico seguro es fundamental para sostener las cadenas de valor y los emprendimientos productivos. “Sin electricidad es muy difícil sostener las cadenas de valor o los emprendimientos productivos que necesita el Paraguay para ir avanzando, generando empleo digno y mejor ingreso para nuestra gente”, expresó.
El punto central de la discusión no pasa solo por el precio de la energía, sino por la previsibilidad de largo plazo. Industrias de gran escala necesitan contratos estables para cerrar financiamiento, proyectar costos y competir en mercados internacionales. En el caso de los fertilizantes verdes, la energía renovable paraguaya aparece como una ventaja directa para agregar valor al agro y reducir dependencia de insumos importados.
La discusión que se abre ahora es estratégica: cómo cuidar la sostenibilidad financiera de la ANDE sin apagar el interés de inversiones intensivas en energía. Para los gremios, la salida debe ser rápida, técnica y con señales claras, porque el costo de la incertidumbre puede ser mayor que el propio debate tarifario.
Paraguay tiene energía limpia, ubicación estratégica y una narrativa cada vez más fuerte alrededor de la industrialización. Pero esa ventaja solo se convierte en fábricas, empleo y exportaciones cuando existe confianza. Por ahora, el debate eléctrico pone a prueba una de las grandes promesas del país: transformar su energía en desarrollo.
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