La chía paraguaya quiere dar el salto de la semilla a los alimentos elaborados. Esa fue una de las oportunidades que dejó la participación de la Cámara Paraguaya de Chía (Capachía) en SIAL París, una de las principales ferias internacionales de la industria alimentaria, que reúne a empresas y compradores de distintos mercados del mundo.
Por primera vez, el gremio asumió la organización de la delegación paraguaya, integrada por ocho empresas productoras y exportadoras de chía, además de cuatro firmas del sector del maní. Más allá de consolidar relaciones comerciales y buscar nuevos clientes, los encuentros abrieron la posibilidad de explorar productos con mayor valor agregado, como harina, aceite y pastas elaboradas a partir de esta semilla.
“Una de las cosas que deja es la posibilidad de incursionar en valor agregado a la chía. Hay mucho interés en poder ofrecerle al mundo ya barras de cereales o mix de semillas”, explicó Ramón Fariña, vicepresidente de Capachía, en entrevista con InfoNegocios.
Actualmente, Paraguay exporta principalmente chía como materia prima, mientras que buena parte de su transformación en alimentos y otros derivados se realiza en los mercados de destino. Para el sector, avanzar hacia productos elaborados podría representar una nueva etapa de desarrollo, aunque requiere inversiones, estudios de mercado e investigación.
La posibilidad de diversificar la oferta responde también a los cambios en los hábitos de consumo y al desarrollo de nuevos productos en los mercados internacionales. Fariña señaló que en Europa creció el consumo de pastas elaboradas con harina de chía, mientras que en Estados Unidos ya se desarrollan alternativas como la leche de chía.
Estos avances muestran que el uso de la semilla va más allá de su consumo natural y abren oportunidades para incorporarla a distintas categorías de alimentos. Para Paraguay, el desafío consiste en evaluar cómo participar en ese negocio mediante productos propios.
“Queremos desde la Capachía empezar a hacer esos estudios de mercado, hacer trabajos de investigación y desarrollo que requieren de inversiones importantes y de un plazo también importante para ir desarrollando nuevos productos”, sostuvo Fariña.
El dirigente aclaró que la producción de derivados dependerá de las decisiones que tomen las empresas asociadas, que deberán analizar las oportunidades comerciales y la viabilidad de las inversiones. Además, existen mercados con restricciones para importar determinados productos elaborados, una condición que puede representar una barrera para la expansión.
El interés por avanzar hacia la industrialización se vincula con la expansión del mercado internacional de la chía. De acuerdo con las cifras compartidas por Fariña, la demanda registra un crecimiento interanual cercano al 25%, lo que abre oportunidades para incorporar nuevos compradores y ampliar los destinos de exportación.
Actualmente, la chía paraguaya llega a más de 90 países, de los cuales alrededor del 25% se encuentra en Europa, principalmente en Europa Central y del Este. La presencia en SIAL París permitió a las empresas mantener reuniones con clientes actuales y establecer contactos con potenciales compradores de distintas regiones, ya que la feria también convoca a participantes de América del Norte, Asia y Oceanía.
La participación institucional de Capachía despertó, además, el interés de empresas internacionales. Según Fariña, dos firmas importantes, una europea y otra estadounidense, plantearon posibles vías de cooperación con el gremio.
Uno de los objetivos de la cámara es trabajar en la estandarización de los procesos de calidad para que las empresas asociadas puedan ofrecer un producto homogéneo y fortalecer la confianza de los compradores.
Una apuesta conjunta por el sector
La presencia en SIAL París marcó el primer año en que Capachía asumió la organización de la delegación paraguaya, una tarea que anteriormente contaba con el acompañamiento del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), con los que el sector venía participando desde hace más de una década.
La comitiva incluyó a cuatro empresas del sector del maní, que se acercaron al gremio para mantener su presencia en este tipo de encuentros. A partir de la experiencia, ambas cámaras iniciaron conversaciones preliminares para evaluar una eventual participación conjunta en futuras ferias, considerando que las empresas deben cubrir la totalidad de los costos de estos encuentros.
Para Fariña, el objetivo final trasciende a las firmas exportadoras. La cámara busca que la conquista de nuevos mercados y el desarrollo de oportunidades comerciales también se traduzcan en beneficios para los productores que abastecen a la industria.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en vender más chía, sino en explorar cómo transformarla, diversificar sus usos y desarrollar una oferta que permita a Paraguay avanzar desde la exportación de semillas hacia una mayor participación en la cadena de valor.
Tu opinión enriquece este artículo: