La agroindustria paraguaya mantiene una tendencia positiva en el procesamiento de oleaginosas, con un mayor aprovechamiento de la materia prima antes de llegar a los mercados internacionales. Según datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), durante los primeros cinco meses del año la industrialización de soja llegó a 1.485.958 toneladas, superando en más de 144.000 toneladas el registro del mismo periodo de 2025.
Solo en mayo, las industrias agregaron valor a 366.919 toneladas de soja, unas 52.000 toneladas más que en mayo del año pasado, consolidando una evolución favorable para el sector. Además, el procesamiento de otras oleaginosas, principalmente canola y girasol, alcanzó 27.307 toneladas, con un incremento del 14% interanual.
Este mayor movimiento industrial también se refleja en la capacidad utilizada por las plantas procesadoras. Al cierre de mayo, la utilización de la capacidad instalada llegó al 75%, cuatro puntos porcentuales más que el mes anterior. El indicador muestra que, pese al crecimiento de la infraestructura disponible, todavía existe margen para aumentar los niveles de procesamiento local.
El impacto económico de esta cadena también se observa en el comercio exterior. El complejo soja generó ingresos por US$ 2.497,12 millones hasta mayo, un aumento del 41% respecto al mismo periodo del año pasado. Con este resultado, la cadena representó el 41% del valor total de las exportaciones paraguayas registradas en ese periodo.
Dentro de ese desempeño, los productos con mayor transformación tuvieron un rol relevante. Las exportaciones de aceite, harina y cascarilla de soja alcanzaron US$ 555,25 millones, con una mejora del 22% frente a los primeros cinco meses de 2025. La industria representó el 22% de los ingresos generados por todo el complejo soja.
Uno de los puntos destacados por el sector es que la industrialización permite ampliar la cantidad de destinos comerciales. Mientras el grano de soja mantiene una concentración mayor en pocos mercados, los productos procesados llegan a más países, reduciendo la exposición ante cambios en la demanda internacional.
Durante 2025, los derivados de soja paraguayos alcanzaron 46 mercados alrededor del mundo, fortaleciendo el vínculo entre la producción agrícola nacional y los consumidores internacionales que demandan alimentos con mayor valor agregado, trazabilidad y sostenibilidad.
Para la cadena agroindustrial, el desafío pasa por seguir aumentando la transformación local de las materias primas, generando nuevas oportunidades vinculadas al empleo, la incorporación tecnológica y el desarrollo de otras actividades relacionadas, como la producción de proteína animal y biocombustibles.
La evolución de los últimos meses confirma que la soja ya no representa únicamente un producto de exportación primaria, sino una plataforma para desarrollar una industria con mayor integración y capacidad de capturar valor dentro del país.
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