Yerba Mate Bajo Monte, un proyecto que impulsa la sostenibilidad y el desarrollo comunitario

Desde hace más de una década el proyecto N° 6293 de BMZ – Yerba Mate Sostenible, Yerba Mate Bajo Monte, ha impulsado la producción sostenible de yerba en Paraguay, beneficiando a comunidades rurales de la Reserva de Biósfera del Bosque Mbaracayú. Este proyecto, liderado por la Fundación Moisés Bertoni en colaboración con la organización alemana Global Nature Fund y con financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania, está logrando un impacto significativo en la economía local y en la conservación del bosque paraguayo.

“La Fundación Moisés Bertoni ha trabajado en sostenibilidad durante años, y este proyecto actual es la continuación de una colaboración que comenzó en 2013,” explicó Isabel Ferreira, responsable del proyecto.

Este segundo proyecto, iniciado en diciembre de 2021, se enfoca en un modelo de producción no convencional, donde la yerba mate crece bajo el dosel de bosques nativos o en áreas reforestadas, combinada con especies autóctonas.

El cultivo de yerba bajo monte se realiza en sistemas asociados que limitan el número de plantas a un máximo de 1.200 por hectárea, lo que da como resultado una menor cantidad de producción en comparación con el cultivo convencional, pero de mejor calidad.

Según la responsable, este método aprovecha la cobertura arbórea, lo que permite que la planta se desarrolle en su entorno natural y mantenga características únicas. “Esta es una yerba mate con cobertura, cultivada en áreas de bosque, lo cual aporta a la biodiversidad y mejora la calidad del producto,” señaló.

El proyecto involucra a 100 familias, lo que representa un impacto directo en unas 500 personas distribuidas en cinco o seis comunidades alrededor de la reserva natural del bosque Mbaracayú. “Estas familias combinan el cultivo de yerba mate con otros productos como sésamo, mandioca y esencias, lo que les permite diversificar sus ingresos,” explicó Ferreira.

Gracias a la asistencia técnica proporcionada por la fundación los agricultores han implementado técnicas de siembra directa, lo que resulta en prácticas más sostenibles y eficientes. Además, algunos productores están en proceso de obtener certificación orgánica, lo que podría aumentar el valor de sus productos en el mercado.

El proyecto actual se encuentra en su tercer año de ejecución, y aunque las plantaciones son relativamente nuevas, ya están produciendo en algunas áreas. La yerba mate cultivada bajo bosque tiene un ciclo de crecimiento diferente al de la yerba convencional y no alcanza su madurez productiva hasta los cuatro años.

“A diferencia de la yerba convencional, nuestras plantas alcanzan el punto óptimo de cosecha a los cuatro años. Algunas parcelas ya están produciendo y permiten cosechas anuales o cada año y medio, mientras que otras están en sus primeras podas de formación,” señaló Ferreira.

La yerba mate producida bajo este modelo se comercializa principalmente a través de Guayakí, y se encuentra disponible en el hotel de la Reserva Mbaracayú y en la planta de procesamiento de la fundación. Aunque el proyecto mantiene asociaciones con Alemania, todavía no genera suficiente volumen de producción como para exportar. 

“Estamos en una fase donde el volumen de producción aún no permite una exportación estable. Sin embargo, el interés internacional por productos sostenibles y orgánicos nos presenta una oportunidad a futuro, especialmente en mercados como Alemania,” subrayó Ferreira.

Con una extensión de 100 hectáreas bajo el modelo de Yerba Mate Bajo Monte, el proyecto representa un esfuerzo significativo para combinar la conservación del bosque con el desarrollo económico de las comunidades locales. La producción sostenible de yerba mate se ha consolidado como un recurso rentable a largo plazo, con un impacto positivo en la economía local y en la preservación del ecosistema.

A medida que el mercado global valora cada vez más los productos naturales y sostenibles, el proyecto Yerba Mate Bajo Monte tiene el potencial de posicionarse internacionalmente como un modelo exitoso de producción agroforestal.

Tu opinión enriquece este artículo:

Paraguarí sabe a Ña Nilda: la cafetería que nació del legado de una repostera con 40 años de historia

(Por BR) Fernando González, pastelero de la ciudad de Paraguarí, creció en la cocina de su mamá, Ña Nilda, quien hace 40 años se dedicaba a hacer tortas para toda la ciudad. Allí encontró la inspiración para emprender: dejó su trabajo estable, emigró a Estados Unidos para perfeccionarse en el sector pastelero y hoy abrió su propia cafetería y pastelería en honor a su madre, Ña Nilda

ueno bank afirma cumplimiento normativo en operaciones con IPS

ueno bank reafirma su compromiso con el fortalecimiento institucional, la transparencia, el cumplimiento normativo y el respeto a las decisiones de las autoridades competentes, principios fundamentales para consolidar un sistema financiero sólido y seguir contribuyendo al desarrollo del Paraguay.

Exportaciones movieron US$ 10.162,8 millones en el semestre, pero el sector advierte desafíos logísticos, cambiarios y de previsibilidad

(Por MV) Las exportaciones cerraron el primer semestre de 2026 con un desempeño positivo y una señal importante para el comercio exterior: crecieron los envíos tradicionales y también comenzaron a ganar espacio nuevos productos, mercados y rubros con mayor procesamiento. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), las exportaciones totales alcanzaron US$ 10.162,8 millones al mes de junio, lo que representó un aumento del 23,6% frente al mismo periodo de 2025.

La belleza que Asunción dejó de mirar: Chebo González convirtió cerca de 300 casonas olvidadas en memoria ilustrada

(Por BR) Con una bicicleta, una cámara y más de 3.000 fotografías tomadas durante un mes de recorridos por el casco histórico de Asunción, el arquitecto y artista Chebo González encontró una manera diferente de hacer ciudad. Chebo decidió poner el foco sobre aquellas edificaciones que el tiempo fue dejando en el olvido. A través de ilustraciones llenas de color, fauna, flora y escenas cotidianas, busca que los asuncenos vuelvan a mirar las casonas históricas que, pese a su deterioro, siguen siendo parte de la memoria colectiva.