Como parte del lanzamiento, los relatos de referentes como Gladys Meilinger de Sannemann, Malena Ashwell, Carmen Soler, Esther Ballestrino, Soledad Barrett y otras protagonistas resonaron en la voz de diez jóvenes durante una lectura escénica que emocionó al público por su fuerza y humanidad. También se recrearon episodios colectivos, como el rol de las Pytyvõhára de las Escuelitas Campesinas, las enfermeras del Clinicazo y las historias de Apolonia Flores Rotela y Guillermina Kanonnikoff. El objetivo de este encuentro fue poner en el centro la memoria democrática y tender puentes entre generaciones, especialmente entre mujeres que hoy continúan la búsqueda de un Paraguay más justo, libre e igualitario.
La directora de la Fábrica Memética, Carolina Thiede, recordó que la primera edición de Ventanas Abiertas nació en 2022, cuando Codehupy invitó a su equipo a crear una versión esencial e ilustrada del Informe Final de la Comisión de Verdad y Justicia. Desde entonces, la apuesta fue clara: avanzar hacia un “cambio narrativo” en torno a la memoria de la dictadura.
“Nos enfocamos en generar un cambio narrativo sobre la memoria de la dictadura en el país. Ir más allá de la denuncia de la barbarie, para dejar entrar la luz que nos permita imaginar un futuro colectivo y esperanzador, basándonos en la verdad oficial y en las historias de quienes defendieron nuestra democracia. Ese es el objetivo principal de esta publicación y de las que le antecedieron”, relató Carolina.
“Con el Volumen 2 de El Cómic de Ventanas Abiertas, el objetivo es visibilizar a las mujeres protagonistas de estos episodios de lucha contra la dictadura, centrándonos sobre todo en la coherencia y la dignidad”, contó Natalia Santos, editora de la publicación.
La selección de las diez protagonistas respondió a criterios que permitieran abarcar la diversidad de perfiles que participaron en la resistencia. Santos detalló que se buscó representar distintos sectores sociales y profesionales: campesinas, educadoras, médicas, artistas y militantes políticas. “Esto nos dio la posibilidad de reflejar también a otras mujeres cuyos nombres no se registraron y que, de manera individual y colectiva, fueron parte de la lucha contra la dictadura”, dijo.
El proceso de producción del cómic tomó nueve meses de trabajo y reunió a once mujeres especializadas en distintas áreas: investigación, dirección editorial, ilustración, diseño, corrección, producción y edición en guaraní. El equipo de la Fábrica Memética, reconocido por su enfoque en narrativa visual y comunicación estratégica, lideró la creación de la pieza.
Además del trabajo interno, el proyecto contó con el acompañamiento de organizaciones de derechos humanos que proporcionaron documentos, testimonios y datos esenciales para garantizar el rigor histórico del contenido.
Uno de los relatos que más impactó al equipo, según comentó Natalia Santos, fue el de Gladys Meilinger de Sannemann. “Quien, siendo médica, registró con mucho detalle todo el aparato de represión desde dentro de Emboscada, es innegable. Su trabajo fue pilar fundamental para los procesos de memoria y justicia, no solo en Paraguay, sino en todos los países que fueron afectados por el Operativo Cóndor”.
En cuanto al desafío de equilibrar rigor histórico con un formato visual accesible, Guadalupe Lobo, directora de arte, explicó que “apostamos por la ilustración como posibilidad de representación cuando no hay registro. Muchas de estas historias tienen poco o casi ningún registro visual. En esos casos, como históricamente lo ha hecho, la imaginación se suma a la tinta y al papel para crear metáforas poderosas”.
“Hicimos un profundo trabajo de archivo e investigación testimonial para garantizar la rigurosidad histórica. Esto permitió utilizar referencias directas, cuando las había, y acompañar la producción de las imágenes más poéticas”, añadió Santos.
Respecto a lo que buscaban transmitir con la estética, Lobo especificó que “el material está principalmente en blanco y negro. Buscamos hacer referencia a la técnica básica de los cómics clásicos, dibujados en tinta negra sobre papel. También con esto logramos encontrar elementos gráficos que unifiquen las distintas manos que ilustran el cómic. Son cuatro ilustradoras en todo el material, entonces teníamos el desafío de encontrar un estilo que nos unifique, para que las historias se sientan hermanas”.
Ventanas Abiertas Vol. 2 se inscribe dentro del proyecto Memoria Democrática, ejecutado por Codehupy y apoyado por la AECID. Para Carolina Thiede, este tipo de iniciativas deben sostenerse en el tiempo porque conectan a las juventudes con el pasado reciente y consolidan una ciudadanía más crítica y comprometida.
“Ventanas Abiertas es una iniciativa transmedia pensada para crecer en el tiempo, con más publicaciones, laboratorios de creación y eventos. Esperamos que la cooperación internacional siga apostando a esta causa tan necesaria”, sostuvo.
El volumen continúa el camino trazado por la Comisión de Verdad y Justicia, cuyo informe oficial (Ley 2225/2003) documenta las violaciones cometidas durante ese período y constituye una pieza clave para la memoria histórica del país.
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