De un taller de impresión y dibujo a un grupo con cuatro unidades de negocio. Así evolucionó Estudio Benítez, una empresa que el pasado 17 de octubre cumplió 70 años y que hoy busca responder a distintas necesidades de comunicación desde una misma estructura.
Fundada por el dibujante Fernán Elizardo Benítez, la compañía comenzó con trabajos de impresión y, con el paso del tiempo, amplió su capacidad hasta convertirse en una industria publicitaria que diseña, fabrica e instala piezas de comunicación visual para marcas e instituciones.
Sobre esa base nació Grupo Benítez, integrado por cuatro unidades especializadas. Estudio Benítez se enfoca en la producción publicitaria; Stand Studio desarrolla estructuras y activaciones para eventos; Lunabe trabaja en estrategia, creatividad y servicios digitales, mientras que 321 Films se dedica a la producción audiovisual y fotografía.
La apuesta es que las empresas puedan resolver distintas necesidades sin tener que coordinar cada etapa con proveedores diferentes. Desde la idea inicial hasta la fabricación y la instalación, cada unidad aporta su especialidad, mientras que Estudio Benítez cumple un papel central en la producción.
Este modelo también permite mantener un mayor control sobre los tiempos, los costos y la calidad de los proyectos, al reunir dentro de un mismo grupo procesos que habitualmente se contratan por separado.
De los banderines a la producción en serie
La historia comenzó el 17 de octubre de 1956, cuando Fernán Elizardo Benítez abrió su taller sobre la calle Chile, en el centro de Asunción. Los banderines estuvieron entre los primeros productos de la casa y, durante la década siguiente, se sumaron las banderas.
Uno de los grandes cambios llegó con la incorporación de la serigrafía, una técnica que permitió pasar de los trabajos individuales a la producción en serie. Estudio Benítez es reconocido como introductor de este sistema de impresión en Paraguay, un avance que amplió las posibilidades del negocio y marcó una nueva etapa en su desarrollo.
Con los años, la empresa sumó nuevas tecnologías y materiales. La impresión de gran formato y el corte de precisión le permitieron trabajar sobre diferentes superficies, desde papel y tela hasta soportes rígidos y piezas de mayores dimensiones.
Así, el negocio dejó de concentrarse únicamente en la impresión para asumir también la fabricación y la instalación de elementos de identidad visual. Hoy, su trabajo no termina cuando una pieza sale de producción, sino que incluye su colocación en el espacio donde la marca busca ganar visibilidad.
La publicidad física mantiene su lugar
Aunque la comunicación digital ganó protagonismo en las estrategias de las marcas, la publicidad en espacios físicos sigue ocupando un lugar importante en el mercado paraguayo.
Según datos de la Asociación Paraguaya de Agencias de Publicidad (APAP), presentados en diciembre de 2025, la vía pública concentró el 18,8% de la inversión publicitaria del país, equivalente a unos US$ 27,7 millones. Con esa participación, se ubicó como el tercer medio con mayor inversión, detrás de la televisión abierta y los medios digitales.
Para las empresas dedicadas a la producción publicitaria, esta dinámica confirma que la presencia física continúa siendo parte de las estrategias de comunicación. Las marcas buscan llegar a sus audiencias a través de las pantallas, pero también ganar espacio en los lugares que las personas recorren todos los días.
En ese escenario, combinar producción física, creatividad y servicios digitales permite responder a necesidades que están cada vez más conectadas. Para Estudio Benítez, la evolución del negocio pasa precisamente por acompañar esos cambios sin dejar de lado su principal fortaleza: la capacidad de producir.
Tres generaciones al frente de la empresa
Detrás de los 70 años de Estudio Benítez también hay una historia familiar. Después de su fundador, la conducción pasó a su hijo, Fernán Benítez (h.), y posteriormente a la siguiente generación, con Makarena Benítez. Actualmente, Selene Benítez, nieta del fundador, está al frente de la empresa, y bajo su gestión se desarrolló Grupo Benítez.
Llegar a siete décadas de trayectoria implica mucho más que mantener un nombre en el mercado. También supone adaptarse a nuevas formas de trabajar, incorporar tecnología y encontrar oportunidades de crecimiento en un sector que cambia constantemente.
En el caso de Estudio Benítez, esa evolución se refleja en el paso de un taller especializado en impresión a una estructura que integra producción publicitaria, eventos, estrategia digital y servicios audiovisuales.
El desafío hacia adelante será sostener esa capacidad productiva, seguir incorporando tecnología y responder a las nuevas demandas de las marcas. Con 70 años de historia, la empresa busca combinar la experiencia acumulada durante tres generaciones con un modelo de negocio que reúne distintas etapas de la comunicación en un mismo lugar.
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