-¿Qué representa esta ampliación de la planta para Adium en Paraguay?
Este proyecto representa la inversión industrial más importante que hemos realizado en el país desde el inicio de nuestras operaciones. Estamos hablando de más de US$ 60 millones de inversión, destinados a ampliar significativamente nuestra infraestructura y capacidades tecnológicas. Paraguay, además, es un país que ocupa un lugar especial en el corazón de la compañía, porque desde aquí se iniciaron las operaciones, como Fapasa, y ahora, 50 años después, el Grupo Adium está presente en 18 países.
-¿Qué cambios concretos trae esta ampliación en términos productivos?
La expansión incorpora más de 8.000 m2 de nueva infraestructura, que se suman a los más de 17.000 m2 que ya tenía la planta, lo que nos permitirá triplicar nuestra capacidad productiva. Con esta ampliación proyectamos alcanzar hasta 100 millones de unidades farmacéuticas al año, con estándares internacionales de calidad.
-¿Cómo impacta esto en el empleo?
Hoy Adium Paraguay emplea a más de 800 personas y es uno de los principales empleadores del sector farmacéutico en el país. Con la ampliación proyectamos generar cientos de nuevos empleos directos, principalmente en perfiles técnicos y profesionales especializados. Además, durante la construcción se generaron más de 300 empleos indirectos.
-Paraguay aparece cada vez más como un centro exportador de medicamentos. ¿Cuál es el rol de Adium en ese proceso?
La operación de Adium tiene un impacto muy importante en ese sentido. Actualmente aproximadamente el 50% de las exportaciones de medicamentos del Paraguay provienen de nuestra planta. La ampliación nos permitirá fortalecer ese rol exportador y ampliar los mercados de destino dentro de América Latina.
-¿Qué factores hacen competitivo a Paraguay para la industria farmacéutica?
Paraguay se ha convertido en una plataforma muy competitiva para producir y exportar hacia la región. De hecho, actualmente nuestra operación representa aproximadamente el 50% de las exportaciones de medicamentos del país.
Esto responde a varios factores. Por un lado, Paraguay ha construido un entorno macroeconómico estable y previsible. Por otro, cuenta con marcos regulatorios que impulsan el desarrollo industrial, entre ellos la Ley de Maquila, que se ha convertido en un pilar del modelo exportador del país.
Dentro de ese esquema, mecanismos como el régimen 60/90 facilitan la producción orientada a exportación y permiten que compañías como la nuestra desarrollen operaciones industriales con proyección regional desde Paraguay.
-¿Qué significa esta inversión para el desarrollo industrial del país?
Creo que demuestra algo muy importante: Paraguay puede competir dentro de la industria farmacéutica global. Cuando existe una articulación entre el sector privado y las políticas públicas, es posible desarrollar infraestructura, tecnología y talento local que posicionen al país como un actor relevante en la región.
-¿Cómo ve el futuro de la industria farmacéutica en Paraguay?
Soy muy optimista. Paraguay ya no es solamente un mercado. Se está consolidando como una plataforma industrial y exportadora para la región, y creemos que el sector farmacéutico puede jugar un rol clave en ese proceso, combinando innovación, empleo calificado y desarrollo tecnológico.
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