La firma celebra su aniversario con el logro de obtener la certificación Great Place to Work, un reconocimiento internacional que distingue a las empresas con las mejores culturas organizacionales.
¿Cuál fue el primer desafío que encontró al fundar Britimp?
El mayor desafío inicial fue entender que liderar una empresa de seguridad y logística de valores no es sólo gestionar operaciones: es gestionar confianza. Los clientes te confían lo más valioso que tienen — su dinero, su gente, su continuidad. Esa responsabilidad te cambia la perspectiva desde el primer día. Como equipo aprendimos rápido que los errores en este rubro no tienen margen, y eso nos obligó a construir procesos sólidos desde el principio.
¿Qué es fundamental para liderar un equipo?
La coherencia. Un equipo te observa todo el tiempo, no solo cuando das instrucciones formales. Si lo que decís no coincide con lo que hacés, perdés autoridad sin darte cuenta. Liderar en seguridad también requiere claridad absoluta: cada persona tiene que saber exactamente qué se espera de ella, porque la ambigüedad en este sector tiene consecuencias reales.
¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?
Que sientan que pertenecen a algo que vale la pena. La certificación Great Place to Work que acabamos de obtener no fue una meta en sí misma — fue la consecuencia de años construyendo una cultura donde la gente se siente respetada, reconocida y con oportunidades reales de crecer. Cuando eso existe, la motivación no necesita tanto empuje externo.
¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?
Que la excelencia operativa y el buen trato no son opuestos. En un sector históricamente duro, nosotros apostamos a demostrar que se puede ser riguroso en los estándares y, al mismo tiempo, humanos en la gestión. Pero sobre todo, que el cliente es el centro de todo — es la razón de nuestro existir. Esa convicción es la que nos guía en cada decisión y la que nos permitió llegar a los 15 años con solidez.
¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?
El cliente es el centro — es la razón de nuestro existir, y eso tiene que estar en el núcleo de cualquier estrategia comercial. El enfoque tiene que estar en generar valor real para nuestros clientes, no en competir por precio a cualquier costo. En nuestro rubro existe esa tentación, pero es un camino que deteriora el servicio y al final perjudica a todos. Nosotros trabajamos muy fuerte en ser una compañía con alto foco en la eficiencia operativa, algo que se refleja directamente en la calidad de nuestros servicios. Lo que hay que evitar es crecer sin capacidad de sostener ese crecimiento — preferimos ser selectivos y confiables antes que grandes e irregulares.
¿Qué momento de su vida marcó un aprendizaje importante en su carrera?
Una crisis operativa que tuvimos en los primeros años nos enseñó algo que no se aprende en ningún libro: la diferencia entre reaccionar y responder. Reaccionar es instintivo y muchas veces amplifica el problema. Responder implica parar, evaluar y actuar con criterio. Desde entonces trabajamos para consolidar esa cultura en todo el equipo.
¿Con qué tecnología se lleva mejor y cuál le da pelea?
Como equipo nos llevamos muy bien con todo lo relacionado a monitoreo remoto, analítica de datos y automatización de procesos — son herramientas que transformaron nuestra operación concretamente. La que nos da pelea es la burocracia digital: los sistemas internos que se supone que simplifican, pero terminan generando más pasos que los procesos manuales que reemplazaron.
Un libro o podcast que todo ejecutivo debería leer o escuchar
The Hard Thing About Hard Things de Ben Horowitz. No es un libro de management teórico — es honesto sobre lo difícil que es tomar decisiones cuando no hay una respuesta correcta. Para quienes lideramos empresas en mercados complejos y cambiantes, esa honestidad vale más que cualquier framework.
¿Cómo describiría la situación actual de su rubro?
El sector de seguridad y transporte de valores en Paraguay está en un momento de transición interesante. La penetración bancaria crece, la economía se formaliza gradualmente, y eso genera más demanda de servicios profesionales. Al mismo tiempo, la tecnología está redefiniendo qué significa 'seguridad' — ya no alcanza con tener personal y vehículos, hay que integrar inteligencia, datos y conectividad. En Britimp lo entendimos temprano, y eso nos puso en una posición de ventaja.
¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?
La IA ya está impactando — en videovigilancia inteligente, en detección de anomalías, en optimización de rutas. En Britimp la incorporamos como una herramienta clave para seguir mejorando nuestra eficiencia operativa, que es uno de los pilares centrales de nuestra propuesta de valor. No la vemos como algo que reemplaza al equipo, sino como lo que nos permite ser más precisos, más rápidos y más confiables. En seguridad siempre va a haber un componente humano irreemplazable: el juicio, la presencia, la responsabilidad. Lo que cambia es que ese componente humano va a estar mejor informado y mejor apoyado. Para las empresas del sector que sepan adaptarse, es una oportunidad enorme — y nosotros ya estamos en ese camino.
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