Según el informe de Moody’s, el crecimiento económico estable, junto con una inflación contenida, favorece la capacidad de pago de los prestatarios y mitiga los riesgos derivados de la expansión del crédito al consumo. La combinación de mayor actividad empresarial, inclusión financiera de los hogares y acceso más amplio a servicios financieros permitirá mantener un crecimiento de la cartera en dos dígitos, al mismo tiempo que se sostiene una sólida rentabilidad del sector.
En 2025, el producto interno bruto (PIB) de Paraguay creció más de un 4% por tercer año consecutivo, superando el promedio regional, impulsado por sectores tradicionales como agricultura y energía, así como manufactura y servicios. Este desempeño, junto con la demanda interna, la inversión en infraestructura y la confianza empresarial, crea un entorno favorable para la expansión del crédito y la protección frente a shocks externos. La inflación se mantuvo cerca de la meta del 3,5% establecida por el Banco Central del Paraguay (BCP), consolidando la estabilidad macroeconómica.
Moody’s señala que, pese al aumento de los créditos al consumo —que crecieron un 22% en 2025—, la calidad de los activos se mantiene sólida. La proporción de créditos renegociados, reestructurados o bajo moratoria bajó al 3,5% de la cartera bruta en diciembre de 2025, desde 4,4% en el año anterior, reflejando la resiliencia del sector frente a posibles recesiones. Además, la presencia de garantías robustas, especialmente en exposiciones rurales y agroindustriales, ayuda a gestionar los riesgos de forma eficiente.
El crecimiento de los balances está acompañado de una generación interna de capital suficiente para sostener la expansión del crédito y los amplios colchones regulatorios permiten a los bancos absorber eventuales exigencias adicionales de capital. Moody’s destaca que los márgenes de rentabilidad podrían verse presionados por el aumento de los costos de financiamiento y la reducción de topes a las comisiones por pagos con tarjeta, pero que el incremento de volúmenes de negocio y la diversificación hacia productos de alto rendimiento contribuirán a mantener la rentabilidad, con un ratio de ingresos netos sobre activos tangibles que se espera se mantenga por encima del 2% durante 2026.
La inclusión financiera y la digitalización impulsan un crecimiento sostenido de los depósitos, reforzando la liquidez y el financiamiento estable de los bancos. Al mismo tiempo, se prevé un mayor uso de créditos transfronterizos y emisiones de bonos respaldados por la creciente confianza de los inversores en el riesgo paraguayo. Los activos líquidos, compuestos principalmente por instrumentos del gobierno y reservas del BCP, se mantendrán cerca del 20% del total, mientras que la dolarización de los depósitos seguirá alrededor del 45%, mitigando los riesgos de descalce.
Finalmente, Moody’s considera que la capacidad y disposición del gobierno paraguayo para apoyar a los bancos de importancia sistémica se mantiene alta, asegurando estabilidad en caso de contingencias, sin indicios de cambios en el marco de resolución bancaria durante los próximos 12 meses.
En síntesis, la combinación de crecimiento económico sólido, inclusión financiera creciente y fundamentos bancarios robustos proyecta un sistema financiero paraguayo resiliente y preparado para mantener su expansión durante 2026, pese a la competencia y los desafíos del mercado.
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