En enero, la inflación anual se ubicó en 2,7%, por debajo del objetivo del 3,5% fijado por el BCP por segundo mes consecutivo. Este nivel contrasta con el 32% registrado en Argentina y supera la estabilidad observada en otras economías de la región, incluyendo Brasil, México y Colombia. Según Carvallo, esta situación permite al banco central operar con margen y al mismo tiempo procurar que los precios internos converjan hacia la meta hacia fin de año.
“Estamos en una situación bastante inusual, donde la inflación debe converger hacia la meta desde abajo. Es un lindo problema para tener”, señaló Carvallo desde Asunción. De acuerdo con sus estimaciones, la inflación probablemente se mantendrá por debajo del objetivo durante el primer semestre y luego se aproximará al 3,5% hacia finales de año, gracias a la política monetaria y a comparaciones interanuales favorables en los precios.
El BCP ya comenzó a ajustar su política monetaria: en lo que va de 2026 redujo la tasa de referencia en dos ocasiones, cada vez en 25 puntos básicos, hasta situarla en 5,5%. Carvallo enfatizó que la intención es mantener una postura neutral, con espacio para mover la tasa en cualquier dirección según lo exija la economía, garantizando que la inflación retorne a la meta sin generar distorsiones. “Tenemos margen para movernos en cualquiera de las dos direcciones dentro del rango neutral”, afirmó.
Guaraní fuerte y estabilidad
Uno de los factores que contribuyó a moderar la inflación es la apreciación del guaraní, que en los últimos 12 meses se fortaleció cerca de 23%, siendo la moneda de mejor desempeño en América Latina. Este fortalecimiento ha ayudado a contener los precios, pero también plantea desafíos para la competitividad de las exportaciones paraguayas.
Carvallo explicó que la apreciación del guaraní está alineada con la evolución del dólar en los mercados internacionales y no genera distorsiones significativas en la economía. Sin embargo, reconoció que una inflación demasiado baja podría limitar el crecimiento, por lo que el BCP monitorea cuidadosamente ambos efectos.
Crecimiento sólido y resiliencia
El panorama económico acompaña la estabilidad monetaria. Tras una expansión estimada de 6% en 2025, el BCP proyecta que la economía crecerá 4,2% este año, liderada por los sectores de servicios, manufactura y construcción. De cumplirse estas previsiones, Paraguay registraría un promedio de crecimiento cercano al 5% entre 2023 y 2026, destacándose frente a otras economías de la región.
La estabilidad macroeconómica y la diversificación de la economía también permitieron que Paraguay alcanzara grado de inversión por parte de Moody’s y S&P, un reconocimiento al fortalecimiento institucional y la solidez de la política económica. Carvallo señaló que la economía es hoy más resiliente frente a shocks climáticos y menos dependiente de los ciclos regionales, un factor clave en un país donde la producción agrícola puede verse afectada por sequías u otros eventos extremos.
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