La IA actuará principalmente a través de tres canales: automatización de tareas, ampliación de funciones existentes y reempleo de trabajadores en nuevas actividades. Esto permitirá elevar la productividad general, aunque algunos trabajadores desplazados podrían perder empleo o desempeñarse de manera menos eficiente en otras funciones. Según Moody’s, “la magnitud del impulso a la productividad dependerá de factores como la composición sectorial y ocupacional de la economía, la preparación tecnológica, las tendencias demográficas, los niveles de desempleo y los costos laborales”.
El informe señala que los avances en IA tendrán un efecto más profundo y generalizado que desarrollos tecnológicos previos, dado que ahora la automatización alcanza también tareas cognitivas no estructuradas. Moody’s estima que las ganancias promedio de productividad derivadas del uso de la IA generativa alcanzan el 1,5% anual en una muestra de 106 soberanos calificados, cifra que coincide con otros estudios recientes. Estas ganancias podrían evolucionar con el tiempo a medida que se expanda el rol de la IA en la automatización y la creación de nuevas funciones.
Las economías avanzadas parecen estar en mejor posición para captar estos beneficios, por su mayor exposición a la IA y por partir de niveles de crecimiento de productividad relativamente bajos. En países con poblaciones envejecidas, la reducción de la fuerza laboral puede justificar la automatización de un porcentaje mayor de tareas, siempre que existan políticas socioeconómicas que faciliten la transición de los trabajadores hacia nuevas funciones.
Por su parte, los mercados emergentes presentan un panorama más heterogéneo. Sus salarios más bajos y la infraestructura digital limitada reducen el impacto del desplazamiento laboral, aunque algunos países están bien posicionados para obtener importantes mejoras de productividad si invierten en digitalización y promueven entornos regulatorios favorables.
Otro punto crítico será la capacidad de los trabajadores desplazados para acceder a nuevos empleos con mayor productividad y mejores salarios. Moody’s advierte que las tareas recién creadas serán clave para sostener los beneficios económicos de la IA, aunque también podrían modificar la estructura de la fuerza laboral en cada país.
En última instancia, la IA representa una oportunidad histórica para elevar la productividad global, pero sus efectos dependerán de la preparación tecnológica, las políticas públicas y la capacidad de adaptación de los trabajadores. Para gobiernos e inversores, el desafío será maximizar los beneficios económicos mientras se mitigan los costos sociales y laborales derivados de esta transformación tecnológica.
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