La genética bovina paraguaya vuelve a cruzar fronteras y confirma que el país ya no solo exporta carne, sino también calidad reproductiva. Agroganadera Pukavy, propiedad de Darío Felipe Giménez, concretó un nuevo envío de pajuelas de la raza Brangus con destino a Brasil, uno de los mercados ganaderos más exigentes de la región.
En entrevista con InfoNegocios, Giménez explicó que se trata del primer envío del año y comprende tres termos con entre 14.000 y 15.000 dosis de semen Brangus. La operación se realiza junto con Solução Genética, firma que representa a Pukavy en el mercado brasileño y que ya venía trabajando con reproductores de la cabaña paraguaya.
“El año pasado, hacia finales de año, se exportaron las primeras partidas a Brasil. Ahora están realizando otra exportación de tres termos con todos nuestros padres, y para el servicio de primavera ya están haciendo nuevos pedidos”, señaló Giménez.
Brasil aparece como un destino estratégico para la expansión de la genética Pukavy. De acuerdo con el propietario de la agroganadera, los resultados obtenidos hasta ahora fueron positivos, tanto en inseminación a tiempo fijo como en fertilización in vitro, dos tecnologías que permiten acelerar la mejora genética y multiplicar animales superiores en rodeos comerciales y cabañas.
“Contrataron a todos los padres de Pukavy y con muy buenos resultados ya en Brasil. Nuestra genética se está utilizando mucho tanto en inseminación a tiempo fijo como en fertilización in vitro”, afirmó el empresario.
El dato también marca una señal para la ganadería paraguaya: la genética nacional empieza a ser observada con mayor interés en países donde la productividad debe combinarse con rusticidad, fertilidad y adaptación climática. En ese sentido, Giménez destacó que el Brangus paraguayo tiene una ventaja competitiva importante por su capacidad de desempeñarse en ambientes de alta exigencia.
La expansión, además, no se limita a Brasil. Pukavy recibió un pedido de 9.800 dosis para Nicaragua, operación que se encuentra en etapa de cumplimiento de protocolos sanitarios.
“Nos pidieron 9.800 dosis también para Nicaragua. Si bien se están realizando todos los protocolos sanitarios, también estaríamos exportando a ese mercado”, adelantó Giménez.
Para el propietario de la cabaña, el interés de mercados como Nicaragua se vincula directamente con la adaptación del Brangus paraguayo a diferentes condiciones productivas.
“Sobre todo por la plasticidad que tiene el Brangus paraguayo para adaptarse a situaciones extremas como las del subtrópico y el trópico”, explicó.
La genética de Agroganadera Pukavy ya cuenta con presencia regional. Giménez recordó que la empresa realizó envíos a Argentina y Colombia, además de contar con crías nacidas en Uruguay a partir de reproductores propios.
“Estamos muy contentos por la confianza del productor Brangus en nuestra genética”, expresó.
El avance internacional llega en un momento clave para la ganadería paraguaya, que busca un mayor posicionamiento no solo en carne bovina, sino también en genética, reproductores, semen y embriones. En este segmento, las cabañas locales encuentran una oportunidad para agregar valor, abrir nuevos mercados y demostrar que la producción nacional puede competir con estándares internacionales.
Pukavy también se prepara para la próxima Expo Internacional, donde volverá a exhibir animales y medir su trabajo frente a otros referentes de la raza.
“Estamos muy entusiasmados. Los animales están listos. La Copa va a recibir gente de todo el mundo, apasionada por la raza Brangus”, comentó Giménez.
La firma además mantiene expectativas de cara al Champions of the World, instancia en la que Paraguay buscará seguir posicionando su genética en el circuito internacional.
“Ojalá la Expo Paraguay represente a Paraguay por Sudamérica. Hay que ganar Sudamérica e ir paso a paso”, sostuvo.
Con hasta 15.000 dosis enviadas a Brasil, un pedido de 9.800 dosis en proceso para Nicaragua y presencia genética en varios países de la región, Pukavy consolida un camino que va más allá de las pistas. El Brangus made in Paraguay empieza a ganar espacio como producto exportable, con valor agregado y una marca país cada vez más fuerte dentro del negocio ganadero.
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