La carne porcina paraguaya busca ampliar sus fronteras comerciales y tiene a Chile y Japón entre los mercados que podrían convertirse en los próximos destinos de exportación. El sector productivo e industrial, junto con las autoridades, viene trabajando en herramientas sanitarias y comerciales para avanzar hacia mercados cada vez más exigentes.
Delia Núñez, gerente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), explicó a InfoNegocios que la estrategia de apertura de mercados se desarrolla de manera conjunta con el Gobierno y los diferentes integrantes de la cadena. En el caso de Chile, el trabajo comenzó hace varios años y actualmente atraviesa una etapa clave.
Uno de los principales avances fue la certificación de una compartimentación sanitaria, una herramienta reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) que permite establecer y mantener determinadas condiciones sanitarias dentro de un espacio productivo específico.
“Vamos a ser los únicos en Latinoamérica en tener esto aprobado”, destacó Núñez, al señalar que la certificación puede convertirse en una herramienta de negociación para acceder a nuevos destinos.
El esquema involucra al centro de producción de las cooperativas Colonias Unidas, donde se integran sus productores, unidades de producción y alimentación, además de su articulación con la industria. La certificación inició un período de seguimiento que deberá ser evaluado antes de avanzar nuevamente en las negociaciones con las autoridades chilenas.
Para el sector porcino, Chile representa una oportunidad especialmente atractiva por las relaciones comerciales existentes y por el conocimiento que el mercado ya tiene sobre los productos paraguayos.
“Ahí ya conocen el producto paraguayo”, señaló Núñez, quien remarcó que se trata, además, de un mercado muy exigente. La experiencia previa con la carne bovina paraguaya también genera un escenario favorable para intentar posicionar la carne porcina.
La expectativa es que, una vez cumplido el período de evaluación, se puedan retomar las conversaciones y avanzar hacia la habilitación comercial. “Ojalá que se dé el año que viene”, sostuvo la gerente de la ACCP.
Japón también forma parte de la mirada del sector, dentro de una estrategia que busca no depender de un solo destino y ampliar las posibilidades de colocación de la producción paraguaya.
“Cuantos más mercados abiertos tengamos, mejor; que nos podamos dar el lujo de poder elegir a dónde enviar”, afirmó Núñez.
La apertura de nuevos destinos llega en un momento en que la cadena también observa oportunidades dentro del mercado local. Según Núñez, el consumo interno de carne porcina todavía tiene un amplio margen de crecimiento y podría incluso duplicarse.
Para aprovechar tanto el mercado doméstico como las oportunidades internacionales, será necesario aumentar la oferta. En ese sentido, indicó que ya se observan nuevas inversiones privadas, tanto nacionales como internacionales, que apuntan a ampliar la capacidad productiva del sector.
La ecuación es clara: más mercados disponibles requieren mayor capacidad de producción y, al mismo tiempo, una cadena con mejores condiciones sanitarias y de trazabilidad.
Contrabando, una amenaza para la cadena
En paralelo al proceso de expansión, el sector continúa trabajando para frenar el ingreso ilegal de animales y carne porcina. Núñez valoró las acciones realizadas por las autoridades ante los casos detectados y destacó especialmente la participación de los productores.
“Los productores son los involucrados en este trabajo”, explicó, señalando que quienes se encuentran en las zonas fronterizas colaboran con la detección y el seguimiento de posibles ingresos irregulares.
La trazabilidad también juega un papel central. El sector porcino cuenta con un sistema desarrollado junto con el Senacsa que permite registrar los movimientos de los animales y conocer su procedencia.
Núñez explicó que, en los casos denunciados, los animales detectados no contaban con los elementos de identificación ni la documentación correspondiente, lo que permitió determinar rápidamente que no cumplían con los requisitos establecidos.
El contrabando, además de representar una competencia ilegal para productores e industriales formales, implica riesgos sanitarios y afecta a una cadena que genera inversión y empleo.
La representante de la ACCP también apuntó al comportamiento del consumidor, especialmente ante las diferencias de precios con países vecinos. Señaló que la caída del dólar y la reducción del precio pagado por el cerdo en pie en Paraguay no necesariamente se trasladaron de la misma manera a los precios locales, generando condiciones que pueden favorecer el ingreso ilegal.
“Por ahorrarnos un poco, estamos realmente haciendo un daño a un sector que está creciendo y también a la economía nacional”, sostuvo.
Con Chile y Japón en el radar, el sector porcino busca convertir la apertura de mercados en más oportunidades para una cadena que, además de aumentar su producción, apuesta por la trazabilidad, la formalización y una mayor presencia internacional.
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