El negocio porcino arranca 2026 con un escenario mixto: mientras la demanda internacional sigue en alza, los precios en el mercado local muestran cierta presión. Delia Núñez, gerente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), explicó que el sector viene de “un año realmente muy exponencial”, aunque actualmente se registra una leve baja en los valores en guaraníes.
El 2025 cerró con cifras históricas. Paraguay exportó cerca de 20.000 toneladas de carne porcina y generó ingresos por casi US$ 50 millones, duplicando los volúmenes de hace apenas dos años. Este crecimiento tuvo como principal motor a Taiwán, que hoy absorbe más de 10.000 toneladas y se consolida como el mayor comprador de la proteína paraguaya.
A este mercado se sumaron otros destinos estratégicos. Durante el último año se concretaron envíos a Singapur y Filipinas, mientras que en el arranque de 2026 se habilitó Argentina. En paralelo, el sector avanza en negociaciones para ingresar a Chile, considerado uno de los mercados más exigentes en términos sanitarios.
“En casi tres años conquistamos cinco o seis mercados; es un récord”, destacó Núñez, quien subrayó que el objetivo es seguir diversificando destinos para sostener el crecimiento.
El fuerte dinamismo exportador pone en evidencia un nuevo cuello de botella: la producción. Actualmente, alrededor del 80% de la carne porcina se destina al consumo interno, mientras que el 20% restante se exporta. Sin embargo, la demanda internacional crece a un ritmo que supera la capacidad de oferta.
“El mundo pide proteína, y pide proteína paraguaya”, afirmó Núñez, señalando que el sector necesita acelerar inversiones en granjas, genética, frigoríficos e infraestructura.
En ese sentido, ya se observan movimientos concretos. Grupos nacionales e internacionales están apostando por expandir la producción, especialmente en zonas clave como Alto Paraná e Itapúa. Además, se proyecta la instalación de nuevos frigoríficos que permitirán aumentar la capacidad de faena.
Un indicador del potencial de crecimiento es la producción de lechones. Actualmente ronda el millón anual, pero existen planes para elevarla a más de 1,4 millones en los próximos años.
Para este año, las perspectivas son optimistas. El sector espera crecer entre 25% y 30%, lo que permitiría superar las 25.000 toneladas exportadas. Este salto estaría impulsado tanto por la consolidación de mercados existentes como por la apertura de nuevos destinos.
A largo plazo, la hoja de ruta es aún más ambiciosa. El objetivo es alcanzar unas 132.000 cerdas productivas para 2032, más del doble del nivel actual, lo que permitirá sostener el crecimiento y apuntar a mercados premium como Japón, Corea del Sur o la Unión Europea.
El crecimiento del sector no se explica solo por las exportaciones. El mercado interno también juega un rol central. El encarecimiento de la carne bovina impulsó a los consumidores a buscar alternativas, y la carne porcina logró posicionarse con fuerza.
“Se dejaron atrás muchos mitos y tabúes”, explicó Núñez, destacando el trabajo conjunto del sector para promover el consumo a través de campañas, degustaciones y mejoras en la presentación del producto.
Incluso, la proteína porcina logró ingresar al almuerzo escolar, donde alcanzó una aceptación total, consolidándose como una opción accesible y versátil para la dieta diaria.
Pese al crecimiento, el sector enfrenta limitaciones estructurales. Paraguay, al no contar con salida al mar, tiene mayores costos logísticos y tiempos de exportación más largos, lo que afecta su competitividad.
Por ello, desde la ACCP insisten en la necesidad de mejorar la infraestructura, incluyendo rutas, hidrovía y corredores como la bioceánica. “La infraestructura es muy importante y debe acompañar todas las inversiones”, enfatizó Núñez.
Además, el estatus sanitario seguirá siendo clave para acceder a mercados de mayor valor, lo que requiere un trabajo coordinado entre el sector privado y las autoridades.
Con exportaciones en alza, inversiones en marcha y nuevos mercados en la mira, el sector porcino paraguayo se posiciona como uno de los motores emergentes del agro, con potencial para seguir ganando protagonismo en los próximos años.
Tu opinión enriquece este artículo: