Influenza aviar saltó de Brasil a Argentina: el país fortalece bioseguridad para proteger su industria avícola

La influenza aviar, enfermedad viral altamente contagiosa que afecta tanto a aves domésticas como silvestres, mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de Paraguay. A raíz de los casos registrados en Brasil y recientemente en Argentina, el país intensifica los controles y protocolos de bioseguridad para proteger la producción avícola, un sector en crecimiento y de alta relevancia económica. 

La coordinadora de Programa de Enfermedades de las Aves del Senacsa, Ady Lizza, explicó que el organismo implementa un monitoreo constante de aves de traspatio y de granjas industriales, así como un muestreo en aves silvestres. "Estamos reforzando los controles sanitarios en granjas y trabajando de manera articulada con el Mades y con la Secretaría de Salud Pública, bajo el marco de la estrategia de salud única", indicó en comunicación con InfoNegocios.

Además del seguimiento de los lotes de aves, se desarrollan campañas informativas dirigidas a productores y ciudadanos, para concienciar sobre los riesgos y las medidas preventivas. Entre estas, la coordinación de Senacsa hace hincapié en reforzar la bioseguridad: se solicita a los productores industriales y a los pequeños que aumenten los niveles de protección para reducir el riesgo de contaminación. 

La influenza aviar puede presentarse en dos formas: de baja patogenicidad, cuando no hay síntomas visibles, y de alta patogenicidad, caracterizada por signos evidentes y mortalidad del 100% en menos de 48 horas. "Algunos síntomas de alerta incluyen diarrea, descargas nasal u ocular, decoloración morada en crestas y patas, plumas erizadas y disminución repentina en la producción de huevos", detalló Lizza. 

En granjas industriales, la vigilancia sanitaria está a cargo de médicos veterinarios acreditados, quienes informan el estado de cada lote a través de un sistema informático desarrollado por Senacsa, fortaleciendo la vigilancia activa en todo el país. Para los pequeños productores, cualquier indicio de síntomas en sus aves debe ser reportado de manera inmediata a las 85 unidades zonales distribuidas a nivel nacional.

Por su parte, Néstor Zarza, presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar), destacó que, aunque Paraguay ha tenido brotes controlados, el riesgo de propagación sigue latente, especialmente en establecimientos medianos y pequeños. "En 2023 tuvimos focos en el Chaco, que logramos controlar gracias a un manejo técnico riguroso. Hoy, con la creciente demanda de carne aviar, cualquier brote podría tener un impacto significativo en la producción y los precios", advirtió. 

Zarza resaltó que la bioseguridad es la única herramienta efectiva frente a la influenza aviar. Los casos positivos en granjas industriales requieren la eliminación total del plantel afectado, lo que representa pérdidas millonarias para los productores y afecta indirectamente al consumidor por la escasez de productos. Por ello, la vigilancia estricta, el control de movimiento de aves y productos, y la capacitación permanente del personal son medidas fundamentales para prevenir contagios. 

Ambos especialistas coincidieron en que la coordinación entre Senacsa, productores y otras entidades es clave para mantener al país libre de la enfermedad. La notificación rápida de cualquier sospecha permite activar equipos de respuesta inmediata, proteger los lotes sanos y evitar la propagación hacia nuevas regiones. 

Paraguay, que posee un sector avícola en expansión, apuesta así a la prevención y a la cooperación interinstitucional para garantizar la salud animal y la seguridad alimentaria. La combinación de controles sanitarios, bioseguridad reforzada y concienciación de los productores emerge como la principal barrera frente a una enfermedad que, aunque no se transmite fácilmente a humanos, podría tener consecuencias devastadoras para la industria avícola y la economía local.

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