Simón Ponce, coordinador del rubro de piscicultura del Viceministerio de Ganadería, explicó a InfoNegocios que uno de los ejes principales es el trabajo conjunto con la Misión Técnica de Taiwán, con la que se desarrolla investigación, producción de alevines y asistencia técnica a piscicultores de distintos puntos del país. El Centro Nacional de Producción de Alevines, inaugurado en 2010, se convirtió en la base de estas iniciativas y cada año abastece a productores con entre 250.000 y 300.000 alevines de distintas especies.
“Es importante aclarar que el Ministerio no realiza donaciones de alevines. Todo se comercializa a precios fijados por resolución ministerial, con valores que van desde G. 200 en el caso de la tilapia hasta G. 1.500 en especies como el salmón”, precisó Ponce.
Actualmente, las especies más cultivadas en Paraguay son la tilapia y el pacú, que se disputan el liderazgo en número de productores y volúmenes de cosecha. A ellas se suman el surubí, la boga y el salmón de río, además de proyectos experimentales con camarón de agua dulce. “Ya logramos la reproducción y el engorde en laboratorio, pero aún faltan las habilitaciones ambientales para que pueda ser producido y comercializado en campo”, explicó el técnico, destacando que se trata de una oportunidad interesante para el rubro gastronómico.
El alcance territorial del programa es amplio: técnicos del Viceministerio recorren ocho departamentos para acompañar a los productores. Alto Paraná e Itapúa concentran la mayor actividad piscícola, con empresas de referencia, aunque también crece el interés en San Pedro, Caazapá, Central y Guairá.
Uno de los proyectos más ambiciosos es la habilitación de jaulas flotantes para la producción de tilapia en el embalse de Itaipú, siguiendo el modelo del lado brasileño. Según Ponce, esto permitiría reducir los costos de producción, ya que se prescindiría de la construcción de estanques y del bombeo de agua, además de aprovechar un recurso hídrico de gran magnitud. “Nuestra filosofía es que la producción sea sostenible y amigable con el medio ambiente, pero también buscamos oportunidades de negocio”, afirmó.
El alto costo de producción sigue siendo uno de los desafíos del rubro. El precio del alimento balanceado encarece el producto final, lo que se refleja en precios elevados en góndolas y restaurantes. No obstante, el Viceministerio apunta a mejorar la genética de especies como la tilapia para optimizar la conversión alimenticia y abaratar costos a mediano plazo.
Otro paso pendiente es la formalización de los productores. La mayoría de los piscicultores pequeños y medianos comercializa de manera informal en ferias locales, lo que limita su acceso a mercados más amplios. “Estamos trabajando para flexibilizar los permisos y facilitar la regularización, de modo que puedan vender con todas las garantías sanitarias y legales”, sostuvo Ponce.
El sector acuícola en local se encuentra regulado por tres instituciones: el Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través del Viceministerio de Ganadería, que impulsa la producción y capacita a productores; el Ministerio del Ambiente (Mades), que otorga permisos ambientales; y el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), encargado de la sanidad e inocuidad.
Tras más de 14 años de trabajo conjunto con Taiwán, la piscicultura guaraní avanza en volumen y diversidad de especies, pero también en profesionalización y sostenibilidad. Con proyectos en curso como el mejoramiento genético, la habilitación de nuevas especies y la posibilidad de producción en jaulas flotantes, el rubro se perfila como una alternativa creciente dentro de la matriz productiva nacional.
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