La muestra se desarrollará del 28 de mayo al 1 de junio y, por primera vez, se realizará en conjunto con la Asociación de Caballos Criollos. Según explicó a InfoNegocios Laura Mendoza de Arbo, presidenta del gremio ovino, el enfoque disruptivo responde a una necesidad concreta: renovar el vínculo con el público y sumar nuevos productores. “Tenemos que ser más disruptivos, porque es la única forma de llamar la atención”, afirmó, destacando que experiencias anteriores con temáticas similares ya lograron captar mayor participación juvenil.
El evento contará con 103 animales inscriptos, una cifra que confirma el buen momento de la ovinocultura en Paraguay. Si bien en ediciones anteriores se alcanzaron números mayores, desde la asociación resaltan que este volumen es significativo considerando el contexto actual y el creciente interés por la raza Hampshire Down. Este comportamiento también se vincula a un fenómeno más amplio: la mayor atracción de productores hacia la cría ovina, impulsada por oportunidades comerciales y mejoras en genética.
Uno de los puntos clave del crecimiento del sector es el avance en productividad. Mendoza destacó que, gracias a la incorporación de genética —especialmente de origen inglés—, se están logrando animales de alto rendimiento en tiempos reducidos. “Estamos detectando animales de 40 kilos a los 90 días, que prácticamente ya van a frigorífico”, señaló. Este dato no es menor: implica ciclos más cortos, mayor eficiencia y mejor retorno para el productor.
En ese sentido, la raza Hampshire Down cumple un rol estratégico como “raza terminal”, utilizada para mejorar el peso y la calidad de los corderos en cruces con otras razas. Este enfoque permite acelerar la salida al mercado y responder a una demanda internacional que valora cada vez más la carne ovina premium. Sin embargo, la dirigente también reconoció que el país aún tiene desafíos, especialmente en la producción de corderos precoces a escala.
El vínculo con la industria frigorífica aparece como otro factor determinante. Existe interés en posicionar la carne ovina paraguaya en mercados externos, pero para ello se requiere consolidar volúmenes y estándares de calidad. La mejora genética y la eficiencia productiva son piezas clave en este proceso.
En cuanto al componente comercial del evento, el remate de la nacional mantendrá una dinámica moderada. Históricamente, la asociación no registra grandes volúmenes de venta en esta instancia, ya que muchos productores prefieren reservar sus mejores animales para la exposición internacional. Para este año, se estima la comercialización de entre 20 y 30 lotes, con expectativas similares a las del año pasado, cuando se alcanzaron ingresos cercanos a G. 300 millones.
Más allá de lo productivo y comercial, la nacional también incorporará espacios de formación y contenido. Se prevé un taller dirigido a técnicos y estudiantes sobre estándares raciales y manejo de reproductores, además de charlas históricas y actividades culturales. La apuesta es clara: no solo mostrar animales, sino construir una experiencia integral que combine conocimiento, entretenimiento y networking.
Incluso en lo conceptual, la “magia” que propone la temática no es casual. Desde la asociación la interpretan como una metáfora del trabajo en el campo: enfrentar adversidades climáticas, de mercado y productivas, pero encontrar en la actividad una fuente de crecimiento y esperanza. “La magia de la Hampshire nos hace crecer”, resumió Mendoza.
En un contexto donde la ganadería busca reinventarse y diversificar sus modelos de negocio, iniciativas como esta muestran un camino posible: innovación en la forma de comunicar, inversión en genética y una mirada estratégica hacia el mercado. La ovinocultura paraguaya, aunque aún en desarrollo, empieza a posicionarse como una alternativa con potencial económico real.
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