Rafa Tardaguila: “Los compradores internacionales ya no solo consideran el precio, la sanidad y la calidad, sino también la historia detrás de la carne”

(Por SR) El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un escenario favorable, con precios al alza y una oferta global que comienza a contraerse. Para Paraguay, el desafío está en ampliar destinos, mejorar la competitividad y colocar cada corte en el mercado que mejor lo valore.

El mercado internacional de la carne vacuna se encuentra en un momento particularmente firme, impulsado por una combinación de demanda sostenida y una menor disponibilidad de ganado para faena. Para Paraguay, este escenario representa una oportunidad, pero también expone uno de los principales desafíos del sector: contar con más mercados para aprovechar el valor de cada producto que surge de la faena.

La lectura corresponde a Rafa Tardaguila, especialista en mercados de Uruguay y disertante invitado del 34.º Congreso Internacional del Consorcio de Ganaderos para la Experimentación Agropecuaria (CEA), donde abordará las perspectivas del mercado internacional de la carne bovina.

Según explicó a InfoNegocios, el valor promedio de exportación de los principales proveedores mundiales, medido por Faxcarne, alcanzó los US$ 6.450 por tonelada de peso embarque en 2025, un 12% más que en 2024. A septiembre de este año, el promedio ya se ubicaba en torno a los US$ 7.200 por tonelada, nuevamente con un crecimiento del 12%.

El escenario está marcado por una menor oferta. Luego de los récords de exportación registrados por Brasil y Australia en 2025, ambos mercados comenzaron a reducir su disponibilidad de ganado. A esto se suma un proceso de recomposición de existencias en distintas regiones productoras, que limita la cantidad de animales enviados a faena y presiona al alza los precios internacionales.

Esta situación se observa en los cuatro países del Mercosur, Estados Unidos y Japón, mientras comienza a manifestarse también en Australia.

Uno de los movimientos más relevantes del mercado es el cambio en el liderazgo de la demanda mundial. China había sido durante años el principal motor de las compras internacionales de carne vacuna, pero actualmente Estados Unidos ocupa ese lugar, debido principalmente a una caída de su producción doméstica.

La demanda estadounidense, además, se mantiene resiliente pese al aumento de los precios, situación que abre una oportunidad para los países proveedores.

Para Paraguay, este cambio tiene una importancia particular, considerando que el país no mantiene relaciones diplomáticas ni comerciales con China. Hasta ahora, la fuerte demanda china generaba oportunidades indirectas para Paraguay al liberar espacio en otros mercados.

Tardaguila también mencionó como factores que pueden sostener el consumo estadounidense la expansión de los medicamentos para adelgazar conocidos como GLP-1 y las nuevas recomendaciones alimentarias de Estados Unidos, que ponen mayor énfasis en los alimentos proteicos.

La oportunidad internacional convive con un desafío de competitividad. Paraguay debe competir directamente con Brasil en mercados como Chile y Estados Unidos, dos de sus principales destinos.

La diferencia en los costos de la materia prima brasileña es actualmente significativa. Como ejemplo, Tardaguila señaló que, a comienzos de octubre, Brasil ofrecía los 19 cortes en Chile a entre US$ 7.400 y US$ 7.500 por tonelada puesta en Santiago, mientras que Paraguay comercializaba menores volúmenes a alrededor de US$ 8.000 por tonelada.

No obstante, el escenario podría comenzar a equilibrarse. La producción brasileña inició una etapa de descenso y se espera una nueva contracción el próximo año, lo que podría elevar el precio de su materia prima y reducir parte de su ventaja competitiva.

Para el especialista, uno de los grandes desafíos paraguayos está en la apertura de mercados. El país tiene una cuota europea reducida, no cuenta con una cuota propia en Estados Unidos y todavía no accede a destinos asiáticos de alta exigencia como Japón y Corea del Sur.

Esto limita las posibilidades de maximizar el valor de cada animal. La razón es sencilla: no todos los mercados pagan lo mismo por cada corte.

“Japón paga muy bien la lengua, China (y Taiwán) el garrón, Europa los cortes de alta calidad, Estados Unidos la carne magra para industrializar”, explicó Tardaguila.

Por eso, ampliar el abanico de destinos permitiría a los frigoríficos colocar cada producto donde obtenga una mejor valorización. “Es clave tener la mayor cantidad de opciones abiertas y consolidarlas con una calidad consistente en los envíos”, sostuvo.

La apertura de mercados, sin embargo, debe ir acompañada de la capacidad para cumplir con exigencias cada vez mayores. Los compradores internacionales ya no solo consideran el precio, la sanidad y la calidad, sino también la historia detrás de la carne.

El origen de los animales, la alimentación, los movimientos, los tratamientos sanitarios y las condiciones de producción forman parte de una demanda creciente de información verificable.

En este contexto, Tardaguila considera que el desarrollo del SIAP constituye un paso relevante para Paraguay. El desafío será transformar esa información en una herramienta confiable y útil para los compradores.

La calidad también está evolucionando hacia una mayor previsibilidad. Los importadores buscan recibir de manera consistente el producto que compraron, con determinadas características de tamaño, cobertura de grasa, marmoleo, terneza, color y vida útil.

Crecer con más ganado y más kilos

El escenario de mediano plazo se presenta favorable para el Mercosur, considerado por Tardaguila como una de las regiones más competitivas del mundo para producir carne bovina.

Paraguay tiene condiciones para acompañar ese crecimiento mediante las inversiones en el Chaco, los sistemas productivos basados en pasturas, la expansión de los corrales y las inversiones en la industria frigorífica.

Pero el crecimiento de la capacidad industrial deberá estar acompañado por una oferta creciente y estable de ganado. Allí serán determinantes la eficiencia reproductiva, la mejora de las pasturas, la suplementación y la capacidad de enfrentar sequías y otros eventos climáticos.

Los corrales pueden aportar mayor velocidad y regularidad a la terminación, pero necesitan una base sólida de cría y recría que garantice el abastecimiento.

En un mercado donde el valor promedio de exportación ya llegó a los US$ 7.200 por tonelada, la oportunidad para Paraguay no pasa únicamente por producir más carne. El desafío será abrir más puertas para que cada corte encuentre el mercado que mejor pague por él, con calidad, trazabilidad y regularidad.

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