La propuesta fue creada por Gustavo Rojas, quien decidió unir sus pasiones —los videojuegos, el diseño y la cocina— en un concepto donde nada está librado al azar. “Quería que todo fuese temático, que cada plato y cada trago tenga un porqué”, explica.
La carta gastronómica es breve, pero altamente conceptual. Cada hamburguesa está inspirada en un personaje y pensada desde el color, el sabor y la experiencia. La Pikachu, con pan amarillo, las características orejas del personaje y el sabor clásico de una buena hamburguesa con queso cheddar, apunta a un público más infantil; la Bulbasaur, con tonos verdes, combina pesto y mozzarella; mientras que la Charmander, en rojo, se anima a combinaciones más intensas como cebolla caramelizada, tocino y queso azul. “Todo está asociado al personaje”, señala Rojas, quien participa activamente en la creación de cada receta.
“Todo tiene un porqué, no hago algo solo porque se vea lindo”, señala Rojas. Esa misma filosofía se traslada a la carta de bebidas. Los tragos, con y sin alcohol, están inspirados en personajes icónicos y pensados para que el color, la textura y el recipiente dialoguen con la estética gamer. Hay opciones cremosas, refrescantes y herbales, todas con una lógica visual definida. Entre los más llamativos aparecen bebidas asociadas a personajes como Kirby, Jigglypuff o Donkey Kong, donde el uso de frutas, algodón de azúcar o crema no es solo decorativo, sino parte del perfil de sabor.
La coherencia visual no se limita a los platos y bebidas. Vasos, luces, objetos decorativos y detalles impresos en 3D construyen una estética gamer que atraviesa todo el espacio. Cada rincón invita a jugar, compartir y sacarse fotos, reforzando la idea de que comer y beber también puede ser una experiencia lúdica.
Cada mesa cuenta con una consola, desde retro hasta las más modernas, para que padres, hijos y amigos puedan jugar juntos. La ambientación está llena de luces, neón y elementos 3D que recuerdan a Mario, Pokémon y otros personajes icónicos. “Cada mesa tiene una consola para que los papás enseñen a sus hijos o al revés. Es un lugar para compartir, no solo para comer.”
El espacio también incluye proyecciones, dioramas y rincones para fotografías, garantizando que cada visita sea visualmente atractiva y memorable.
Con una identidad bien marcada y una propuesta lúdica única, Game Core Bar se consolida como un lugar donde comida, bebidas y videojuegos se disfrutan en perfecta armonía. Aquí, padres e hijos comen y juegan juntos, amigos compiten en partidas llenas de risas y todos viven momentos memorables. Así, el buen comer y los videojuegos dejan de ser experiencias separadas para convertirse en una vivencia compartida, divertida, interactiva y pensada para todos.
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