Detrás del concepto está Esther Park, cuya relación con la gastronomía comenzó mucho antes de la creación de Hansik. “Mi mamá tenía, en 1989, un restaurante en Corea del Sur llamado Yopalgue, donde desarrolló una receta propia de costilla de cerdo agridulce, inspirada en la tradicional costilla de vaca. En aquel entonces, la carne vacuna era costosa en Corea, por lo que buscó una alternativa más económica sin resignar sabor”, contó.
La salsa utilizada en aquella preparación se convirtió en una receta tradicional de la familia y, años después, en parte de la identidad de Hansik. Tras vivir en países como Australia y China, Esther y su familia observaron que, si bien existían numerosos restaurantes coreanos, la oferta de parrilladas coreanas no era tan amplia.
Al llegar a Paraguay decidieron desarrollar un concepto de buffet con parrilla coreana y, desde 2008, comenzaron a construir la marca Hansik, cuyo nombre significa precisamente “comida coreana” en coreano. La propuesta se diferencia especialmente por su apuesta por la autenticidad.
La familia también está detrás de Market Oriental, un mercado de productos coreanos que funciona en Paraguay desde hace 14 años y cuenta con una sucursal denominada Asian Market. Desde allí importan los ingredientes utilizados tanto en el restaurante como en la comercialización.
“Estamos usando cien por ciento ingredientes coreanos para que la salsa sea la misma que en Corea”, explicó Esther. La apuesta tiene un motivo concreto: en la gastronomía coreana, las salsas ocupan un lugar fundamental. Para Hansik, contar con los ingredientes originales permite mantener los sabores y las preparaciones tradicionales sin reemplazar componentes debido a su costo.
Hansik ofrece más de 25 cortes para elegir. Entre los más solicitados se encuentran la costilla de cerdo, la carne vacuna y el Yumulok, un corte de lomito condimentado con las salsas de la casa.
La propuesta también busca facilitar la experiencia para quienes quieren probar diferentes sabores. Los cortes parten desde G. 60.000, mientras que el combo de G. 180.000 incluye cuatro tipos de cortes, ocho guarniciones y arroz frito. Según Esther, una persona puede destinar alrededor de G. 100.000, incluyendo bebida, para disfrutar de la experiencia.
Las guarniciones también forman parte importante de la propuesta. Entre ellas está el tradicional kimchi, preparado con acelga y fermentado con salsa y pimienta coreana. También ofrecen diferentes verduras salteadas con aceite de sésamo y salsa de ostras, como zucchini, berenjena y repollo.
Además de la parrilla, Hansik cuenta con más de 20 platos tradicionales coreanos, pensados especialmente para quienes buscan una alternativa diferente a la experiencia de la parrilla. Entre los más pedidos están el chapche, elaborado con fideos de batata y carne; el bibimbap, que combina arroz, siete verduras, huevo y la posibilidad de agregar carne; y el topokki, una preparación similar a un ñoqui coreano elaborada 100% con arroz.
Este último también forma parte de una propuesta que contempla distintas necesidades alimentarias. Hansik ofrece opciones gluten free y un menú vegetariano sin carne, además de permitir elegir entre preparaciones picantes, semipicantes y sin picante.
Para Esther, el crecimiento del interés por la comida coreana también está relacionado con la expansión de la cultura de ese país. “Las series y películas coreanas, especialmente a través de plataformas como Netflix, hicieron que más personas conozcan previamente platos y costumbres gastronómicas. Antes muchos clientes llegaban sin saber qué esperar y probaban los platos por primera vez; hoy existe una mayor familiaridad con la gastronomía coreana”, resaltó Esther.
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