“Yo veía que Carrie y Miranda siempre comían comida china en cajita y dije: ¿por qué no hay cajita para pedir delivery? En ese entonces ya tenía otra marca de comida y dije: voy a hacer yo. Y así nació Chinese Box. Eso fue hace 10 años, y luego nosotros abrimos ya un local en el Shopping Arena, acá en Ciudad del Este”, comentó Yubero.
El concepto gira alrededor de las cajas individuales, una propuesta poco común en el mercado local, donde la oferta de comida china tradicional suele caracterizarse por porciones grandes pensadas para compartir.
Con el paso de los años, la aceptación del público impulsó el crecimiento de la marca. Primero llegó un local en el Shopping Arena de Ciudad del Este y, posteriormente, una sucursal en el Shopping París. Sin embargo, Yubero mantenía una meta pendiente. “Siempre quise que Chinese fuera un restaurante con identidad propia, con espacios pensados para que la gente disfrute, comparta y viva una experiencia distinta”, comentó.
Aprovechando que la empresa cumple diez años de trayectoria, decidió dar el siguiente paso e inaugurar un restaurante independiente dentro de la ciudad, apostando por un formato más cercano y experiencial. El nombre Chinese Box surgió de manera sencilla, como una referencia directa a la idea original de las cajas de comida china. Con el tiempo, la marca desarrolló una identidad mucho más profunda a través de Pandi, el personaje que hoy la representa.
La creación de la mascota respondió a la necesidad de transmitir cercanía y empatía con los clientes. Según explicó Yubero, el personaje surgió en una época en la que las redes sociales comenzaban a influir fuertemente en la reputación de las marcas. “Quería que la gente pudiera encariñarse con la marca. Me parecía más fácil transmitir nuestros valores a través de un personaje que representara compañía, ternura y cercanía”.
Ese concepto también se trasladó a la propuesta gastronómica. A diferencia de los restaurantes chinos tradicionales, Chinese Box apostó por porciones individuales, permitiendo que una persona pueda disfrutar distintos platos sin necesidad de comprar grandes cantidades de comida.
“Siempre pensé en alguien que quisiera almorzar en el trabajo o comer solo sin tener que pedir comida para varios días. Por eso desarrollamos un sistema donde cada persona puede combinar distintos sabores en una sola porción”, explicó.
Dentro del menú, el arroz frito se posiciona como el plato más solicitado por los clientes, seguido por el yakisoba. Ambos productos fueron desarrollados específicamente para adaptarse al gusto paraguayo. “No hacemos una comida china tradicional como la que se encuentra en otros restaurantes. Todas nuestras recetas fueron adaptadas al paladar local y eso es parte importante de nuestro éxito”, afirmó.
Entre las combinaciones favoritas del público también destacan la carne con cebollita y las empanaditas al vapor, opciones que permiten personalizar cada pedido según las preferencias del consumidor.
Para Yubero, uno de los aspectos más gratificantes de estos diez años de trayectoria fue la fidelidad de sus clientes. “La respuesta del público fue increíble desde el primer día. Hasta hoy me sorprende encontrar clientes que siguen con nosotros después de diez años y que nos acompañan en cada nueva etapa”, expresó.
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