Nicolás Baladón, director de Chelato para Paraguay, Uruguay y Bolivia, explicó que “la idea surgió al observar lo que ocurría en otros mercados. La decisión fue incorporarla rápidamente a la oferta de la marca, porque nosotros siempre estamos intentando innovar en algo. En su momento fue con las paletas, cuando nadie las tenía, y después, aunque siguen siendo nuestro producto estrella, teníamos que traer algo nuevo”.
La recepción superó las previsiones del equipo. Según Baladón, de un día para otro los clientes comenzaron a llenar los locales para conseguir las frutas heladas. “La repercusión generó casos de personas que llegaron desde Oviedo y Villarrica para probarlas, incluso después de recorrer varias horas en automóvil”.
Del fenómeno viral al helado
El desarrollo de los productos estuvo marcado por la velocidad. La empresa buscaba adelantarse a la tendencia y entendía que una demora podría reducir su atractivo. Por eso, en lugar de realizar un largo proceso previo de pruebas, optó por lanzar los sabores progresivamente y ajustarlos a partir de los comentarios de los consumidores. “Fue un poco de ensayo y error, no tanto en el laboratorio previo”, resumió Baladón.
La adaptación también respondió a la identidad de la marca. Aunque en otros países estos postres se elaboran con cremas y rellenos de pastelería, Chelato decidió llevar el concepto al terreno de la heladería. “Nosotros no somos una pastelería, somos una heladería, y la idea era adaptarlo a helados”, explicó.
Así nació una colección que combina formas realistas con sabores reconocibles para el público paraguayo. La banana, por ejemplo, lleva helado de banana, cobertura de chocolate blanco y relleno de dulce de leche, en una combinación inspirada en el clásico banana split. La frutilla, el limón y el açaí incorporan leche condensada, mientras que los sabores frutales mantienen su gusto característico sin recurrir a esencias artificiales, según detalló el director.
Entre las variedades mencionadas también figuran mango, pera, manzana, frambuesa y arándano. Sin embargo, la frutilla y el mango son los sabores más solicitados hasta el momento.
A diferencia de una presentación por unidades o en combos cerrados, las frutas se comercializan por kilo. El cliente elige las variedades y cantidades que desea, y el producto se pesa para determinar el precio final.
La repercusión coincidió con la apertura de un nuevo local, ubicado sobre Hipólito Carrón 1578, detrás del Curda, una apuesta por una experiencia más tranquila, fuera del movimiento de los centros comerciales. El empresario invitó al público a conocer el espacio, que también busca consolidar una relación más directa con los clientes.
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