Para Gonzalo Faccas, miembro titular de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei), las amenidades con mayor impacto en el precio de venta son aquellas que transforman de manera tangible la experiencia cotidiana de quienes viven en un proyecto. Según indicó, hoy destacan especialmente los espacios acuáticos, los gimnasios equipados, las áreas verdes, la seguridad y las instalaciones deportivas.
“Las amenidades que más impactan en el valor de una propiedad son aquellas que mejoran significativamente la experiencia de vida cotidiana y que son difíciles de replicar en una vivienda tradicional”, señaló. Sin embargo, no todas generan el mismo retorno económico para los desarrolladores ni el mismo nivel de atracción para los compradores.
Entre los ejemplos más destacados mencionó a las lagunas cristalinas con playas artificiales, una propuesta que gana terreno en Paraguay y que ya forma parte de desarrollos como Marena. A diferencia de una piscina convencional, este tipo de infraestructura modifica el estilo de vida de los residentes y crea una diferenciación capaz de reflejarse directamente en el precio final de las unidades.
El verdadero valor de una amenidad no depende únicamente de su impacto visual, sino de su nivel de utilización. “Un espacio espectacular que se usa dos veces al año agrega menos valor que uno que forma parte de la rutina diaria del residente”, afirmó.
Las preferencias también varían según el perfil del comprador. Las familias suelen inclinarse por proyectos que ofrecen seguridad, áreas verdes, espacios de recreación para niños, piscinas y opciones deportivas. Los jóvenes profesionales, en cambio, priorizan la conectividad, la cercanía a los centros laborales, los gimnasios y los espacios sociales.
Los inversionistas analizan la situación desde otra perspectiva. Más allá de las amenidades específicas, buscan desarrollos capaces de sostener la demanda en el tiempo y mantener elevados niveles de ocupación y valorización. De acuerdo con Faccas, los proyectos más exitosos son aquellos que logran captar simultáneamente a familias, jóvenes profesionales e inversionistas, ampliando considerablemente su mercado potencial.
Otra de las tendencias que ganó protagonismo en los últimos años es la incorporación de espacios de coworking dentro de los complejos residenciales. El avance del trabajo híbrido modificó los hábitos de miles de personas y generó nuevas necesidades dentro de los desarrollos inmobiliarios.
“Hace algunos años parecían una moda. Hoy son una necesidad”, expresó. Estos espacios permiten a los residentes contar con un entorno profesional para reuniones, videollamadas o jornadas de trabajo sin necesidad de trasladarse a una oficina corporativa, una ventaja cada vez más valorada por los compradores.
Al analizar los errores más frecuentes del sector, Faccas advirtió que muchos desarrolladores diseñan amenidades pensando en la estrategia comercial antes que en las necesidades reales de los futuros residentes. “Muchas veces se incorporan espacios porque se ven atractivos en los renders o porque están de moda, sin analizar si realmente serán utilizados”, comentó.
El directivo también alertó sobre la importancia de considerar los costos de mantenimiento desde la etapa de diseño. A su criterio, las mejores amenidades son aquellas que cumplen una función clara, aportan valor sostenido y pueden mantenerse de manera eficiente durante años. “El éxito de una amenidad no se mide por lo impresionante que luce el día de la inauguración, sino por la cantidad de personas que la siguen utilizando cinco años después”, concluyó.
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