Su padre es piloto y sus abuelos también estuvieron vinculados a ese mundo, por lo que desde pequeña pasaba tiempo en aeropuertos, viendo despegar y aterrizar aviones. Hoy, con 28 años, aquel sueño de infancia ya es toda una realidad porque trabaja como piloto para una empresa privada, dejó atrás el modelaje (que fue la actividad con la que financió gran parte de su formación al terminar el colegio) y, después de cinco años de estudio para obtener todas sus habilitaciones, busca inspirar a otras mujeres a abrirse camino en una profesión donde aún son minoría.
Para Ana Paula, la aviación siempre fue parte de su vida porque desde muy chica acompañaba a su familia al aeropuerto para recibir vuelos y compartir momentos con quienes trabajaban en ese ambiente. Esas experiencias muy pronto despertaron una curiosidad que con el tiempo se transformó en vocación.
La primera vez que ingresó a una cabina de mando descubrió un universo completamente nuevo con los relojes, las pantallas, las palancas y los botones que captaron toda su atención. Mientras muchas niñas sueñan con otros oficios, ella salió convencida de que algún día quería pilotar un avión.
Claro que ese sueño también fue fusionándose el deseo de viajar y conocer el mundo, entonces, para ella, la aviación reunía ambas pasiones en una sola profesión.
Durante su infancia y adolescencia tampoco era tan común ver mujeres al mando de los aviones, sin embargo, recuerda que una vez vio a una piloto de línea aérea en el aeropuerto y pensó que quería seguir ese mismo camino, podríamos decir que fue su inspiración ya que aquella imagen terminó reforzando una decisión que ya venía creciendo desde la infancia.
Al terminar el colegio no dudó para nada ya que con 18 años comenzó el curso de piloto privado y empezó una etapa de intenso aprendizaje. Al mismo tiempo desarrollaba una carrera como modelo, cuya actividad le permitió reunir el dinero necesario para costear una formación que reconoce como una de las más exigentes, tanto por el tiempo que demanda como por la inversión económica que implica.
En conversación con InfoNegocios, Ana Paula contó que obtener todas las licencias y habilitaciones le tomó aproximadamente cinco años. Durante ese proceso fue avanzando paso a paso.
"Esta es una carrera de resistencia y de perseverancia", afirmó en la entrevista, recordando una frase que uno de sus instructores de vuelo le transmitió durante su formación y que hasta hoy considera una de las mayores enseñanzas que recibió.
Además del esfuerzo académico y técnico, destaca que el apoyo de su familia fue fundamental para no abandonar el camino cuando aparecían los desafíos. También aprendió que el aspecto mental juega un papel determinante para avanzar en una profesión donde la preparación nunca termina.
Aunque reconoce que estudiar aviación sigue siendo costoso, sostiene que hoy existen más oportunidades para quienes desean ingresar al rubro. Explica que varias escuelas de vuelo ofrecen planes de financiación, permitiendo que más jóvenes puedan cumplir el sueño de convertirse en pilotos sin tener que afrontar todo el costo desde el inicio.
Actualmente trabaja como piloto para una empresa privada y dedica el 100% de su tiempo a la aviación. El modelaje quedó como una etapa importante de su vida, pero ya no ocupa un lugar central, aunque continúa colaborando ocasionalmente con algunas marcas a través de sus redes sociales.
Su rutina depende de los vuelos que tenga programados, por lo que los horarios cambian constantemente. Aun así, procura mantener hábitos saludables, descansar lo suficiente y encontrar espacios para entrenar, consciente de que el bienestar físico y mental también forman parte de las responsabilidades de un piloto.
Más allá de su trabajo en la cabina, Ana Paula quiere ser una motivación para que las personas puedan perseguir sus objetivos, especialmente a las mujeres interesadas en la aviación. A través de sus redes sociales recibe con frecuencia mensajes de jóvenes que le consultan cómo empezar, cuánto tiempo lleva la formación o si realmente vale la pena intentarlo en un ámbito históricamente dominado por hombres.
Lejos de desalentarlas, siempre responde que ningún camino importante está libre de dificultades y el miedo no debería convertirse en un obstáculo para perseguir un sueño.
"Los sueños están para cumplirse y uno nunca tiene que dejarse llevar por lo que los demás digan. Si otra persona pudo, vos también podés", asegura.
Esa niña de cinco años que quedó fascinada con una cabina llena de botones hoy ya cumplió un sueño que parecía imposible pero detrás de cada vuelo hay años de estudio, esfuerzo, disciplina y perseverancia, pero también la satisfacción de abrir camino para que cada vez más mujeres paraguayas encuentren su lugar en la aviación.
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