¿Pagar más por un producto que cuide el planeta y genere un impacto positivo en la sociedad? Para una parte de los consumidores paraguayos, la respuesta parece ser sí. Aunque existe la percepción de que los bienes y servicios de empresas socialmente responsables tienen precios más elevados, el beneficio ambiental y social comienza a pesar en las decisiones de compra.
Así lo señaló a InfoNegocios Iván Ojeda, socio gerente de Captura Consulting, durante su disertación El consumidor: ¿cómo responder a un mercado más consciente?, realizada en el marco del Día B, organizado por Sistema B Paraguay. El especialista presentó los resultados de una encuesta a 200 personas de Asunción, Gran Asunción y distintas ciudades del interior del país, que exploró la percepción sobre la responsabilidad social empresarial y los productos provenientes de compañías comprometidas con estas prácticas.
El relevamiento dejó una señal relevante para las marcas: el precio no es el único factor que puede determinar una compra. Según Ojeda, incluso cuando los consumidores consideran que los productos de Empresas B son más caros, existe disposición a pagar más al comprender el impacto que generan en la sociedad, el medio ambiente y el país.
“Hoy ser verde vende”, resumió el consultor, al destacar que la conciencia sobre las consecuencias del consumo comienza a abrir nuevas oportunidades para las empresas que incorporan criterios de sustentabilidad.
La diferencia entre el precio de un producto y su costo real es uno de los puntos centrales de esta transformación. Un artículo puede resultar más económico al momento de comprarlo, pero generar consecuencias ambientales que terminan afectando al conjunto de la sociedad y a las generaciones futuras.
En ese sentido, Ojeda sostuvo que el consumidor empieza a mirar más allá de la etiqueta y a considerar qué hay detrás de aquello que compra. La comparación ya no se limita a cuánto cuesta un producto, sino que incorpora, cada vez más, el impacto asociado a su elaboración y consumo.
“El famoso dicho ‘lo barato sale caro’ hoy también se aplica a esto”, explicó.
Esta evolución representa una oportunidad para las marcas que buscan diferenciarse a través de prácticas responsables. Sin embargo, también plantea el desafío de comunicar de manera clara el valor de sus productos y demostrar que el diferencial de precio está asociado a beneficios concretos.
La sustentabilidad, desde esta perspectiva, deja de ser exclusivamente una cuestión reputacional o una iniciativa de responsabilidad social corporativa y empieza a relacionarse con la propuesta de valor que las empresas ofrecen a sus clientes.
Para las compañías, el cambio en las expectativas del mercado exige revisar sus estrategias. Ojeda advirtió que la incorporación de criterios de sustentabilidad ya forma parte de las conversaciones empresariales y que responder a esta demanda puede convertirse en una condición relevante para mantener la competitividad.
“Yo hoy les diría a los empresarios y a las marcas que empiecen a considerar la demanda, lo que está pidiendo hoy el consumidor”, afirmó.
El especialista señaló que, si los consumidores no encuentran localmente los productos que buscan, podrían optar por adquirirlos en el exterior o traerlos al país. De esta manera, la capacidad de responder a las nuevas preferencias también puede influir en las oportunidades comerciales de las empresas paraguayas.
El desafío consiste en comprender que el consumo responsable no depende solamente de ofrecer productos con atributos ambientales, sino también de generar confianza y explicar el impacto que producen.
Ojeda considera que esta transformación no debe recaer únicamente sobre el sector privado. También plantea la necesidad de políticas públicas que acompañen a las empresas que fabrican productos o prestan servicios con criterios sociales y ambientales.
A su criterio, el desarrollo de un ecosistema favorable requiere la participación de compañías, consumidores e instituciones públicas, de modo que los beneficios alcancen al conjunto de la sociedad.
La encuesta de Captura Consulting pone sobre la mesa una señal para el mercado paraguayo: la sustentabilidad puede influir en las decisiones de compra, incluso cuando implica pagar un precio superior. Aunque los resultados compartidos no cuantifican cuántos consumidores están dispuestos a hacerlo, sí apuntan a una oportunidad que las empresas pueden explorar.
Para las marcas, la pregunta ya no es solamente cuánto cuesta producir de manera responsable, sino también qué valor puede reconocer el consumidor en esa decisión. En un mercado donde el impacto comienza a formar parte de la conversación, cuidar el planeta también puede tener un lugar en la estrategia comercial.
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