La advertencia llegó de la mano de su director ejecutivo, Tim Cook, quien reconoció en una entrevista con The Wall Street Journal que el encarecimiento de los chips de memoria utilizados en equipos electrónicos volvió inevitable una actualización de precios. Aunque el ejecutivo evitó precisar qué productos se verán afectados y cuándo se aplicarán los ajustes, admitió que la empresa ya no puede absorber el impacto de los costos.
“Por desgracia, las subidas de precios son inevitables”, afirmó Cook. Según explicó, Apple intentó proteger a los consumidores frente al aumento de los costos de producción, pero la presión sobre la cadena de suministro alcanzó un punto que la compañía considera insostenible.
El escenario cobra especial relevancia porque el próximo gran lanzamiento de Apple se espera para septiembre, cuando la firma presente la nueva línea iPhone 18. Entre las novedades que circulan en el mercado figura la posibilidad de que la empresa introduzca por primera vez un modelo plegable, una apuesta que podría marcar una nueva etapa para la compañía en el segmento de teléfonos inteligentes.
De acuerdo con estimaciones de la consultora TechInsights citadas por el diario estadounidense, Apple necesitaría incrementar en torno a US$ 270 el precio de la próxima versión Pro del iPhone para mantener su margen bruto cercano al 50%. La cifra refleja la magnitud del impacto que enfrenta la industria tecnológica por el encarecimiento de los componentes.
“Hay menos oferta justo cuando los consumidores quieren dispositivos, y los fabricantes de memoria están trasladando enormes subidas de precios”, sostuvo Cook al explicar las razones detrás de la presión que enfrenta el sector.
El ejecutivo ya había evitado profundizar sobre el tema a finales de abril, durante la presentación de los resultados trimestrales de Apple. En aquella ocasión, señaló que la compañía evaluaba distintas alternativas para afrontar el aumento de los costos asociados a la memoria y otros componentes estratégicos.
“Estudiaremos distintas opciones ante el aumento de los costos de la memoria”, expresó entonces el directivo, aunque prefirió no adelantar medidas concretas sobre posibles incrementos de precios.
La presión no afecta únicamente a Apple. Ese mismo día, la directora financiera de Microsoft, Amy Hood, proyectó un impacto de US$ 25.000 millones derivado del incremento en el precio de componentes utilizados para sostener el crecimiento de la infraestructura tecnológica vinculada a la inteligencia artificial.
Detrás de esta escalada se encuentra la carrera global por desarrollar y expandir sistemas de IA generativa. La construcción acelerada de centros de datos disparó la demanda de memorias RAM (DRAM) y de almacenamiento NAND, elementos esenciales para el funcionamiento de los servidores que entrenan y ejecutan estos modelos.
Cook también remarcó que la combinación entre una demanda creciente y una oferta limitada genera una situación compleja para toda la industria tecnológica, especialmente para las empresas que dependen de grandes volúmenes de memoria para fabricar sus productos.
Las consultoras especializadas TrendForce y Counterpoint Research señalaron que los precios de estos componentes registraron aumentos trimestrales que oscilaron entre el 50% y más del 90% desde finales de 2025. Además, las proyecciones del sector indican que la tendencia alcista podría mantenerse al menos hasta 2027, lo que anticipa nuevos desafíos para fabricantes y consumidores en todo el mercado tecnológico.
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