Keila Mascheroni, fundadora y Master Trainer de KMJUMPFIT, encargada de profesionalizar la metodología en Paraguay, explicó que el Jumping Fitness es una modalidad de entrenamiento físico que combina ejercicios de resistencia muscular, fuerza, coordinación y equilibrio sobre un trampolín hexagonal, equipado con gomas elásticas.
Esta actividad despierta el interés de miles de personas y promueve la creación de comunidades exclusivamente de Jumping Fitness, donde comparten mucho más que una práctica deportiva.
“Creo que el interés sigue creciendo justamente porque las personas encuentran algo más que una clase: encuentran movimiento, música y una manera de descubrir todo lo que su cuerpo es capaz de lograr. Mi mayor motivación es acompañar a cada alumna y a cada instructor a alcanzar un nuevo nivel de entrenamiento a través del salto”.
El Jumping Fitness puede aportar múltiples beneficios a la condición física, especialmente a nivel cardiovascular, muscular y coordinativo. Entre ellos se encuentran la mejora de la resistencia cardiorrespiratoria, el equilibrio, la coordinación, la agilidad, la resistencia muscular y la capacidad de estabilización del cuerpo.
“Para mí, el verdadero resultado no es solamente que una persona termine cansada después de una clase, sino que pueda mejorar progresivamente sus capacidades físicas, desarrollar nuevas habilidades y alcanzar niveles de entrenamiento que antes parecían imposibles”.
El Jumping Fitness despierta interés en personas de diferentes edades, principalmente jóvenes y adultos. No hace falta tener experiencia ni conocimientos previos sobre esta práctica, ya que existen distintos niveles de acuerdo con las capacidades de cada persona.
“Primero enseñamos postura, semiflexión de rodillas, activación del core, estabilidad, control del rebote y coordinación; luego incorporamos progresivamente movimientos más exigentes”.
También contactamos con Milena Torres, instructora y dueña de The Club Jump Estudio, quien nos explicó más acerca de la duración de cada clase y cuánto tiempo requieren realmente las sesiones.
“Las clases duran aproximadamente entre 45 y 60 minutos. Dependiendo de la estructura de la sesión, se combina el trabajo cardiovascular sobre el trampolín con ejercicios localizados, movimientos con pesas y una parte final de recuperación y estiramiento, según la planificación de la clase”, resaltó la instructora.
También dejó en claro que, para los alumnos sin experiencia o las personas que desean retomar la actividad física, existe un proceso de adaptación.
“Como instructores, debemos conocer las limitaciones de cada participante, enseñar la técnica correcta, ofrecer alternativas de menor intensidad y evitar que alguien se sienta presionado a realizar un movimiento que no puede hacer con seguridad”.
El Jumping Fitness se presenta como una alternativa que combina actividad física, música y motivación grupal, con beneficios que van más allá del gasto energético. La clave está en una planificación adecuada, la correcta ejecución de los movimientos y la adaptación de la intensidad a las capacidades de cada persona. Así, cada salto se convierte en una oportunidad para mejorar la condición física, desarrollar nuevas habilidades y mantener la constancia en el entrenamiento.
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