El especialista explicó que durante décadas muchos hombres crecieron bajo la idea de que no debían expresar dolor ni demostrar debilidad, una situación que impactó negativamente en los indicadores de salud masculina. Sin embargo, destacó que actualmente existe una mayor conciencia sobre la importancia de los controles preventivos y del cuidado personal.
“Falta mucho, pero estamos bastante mejor en cuanto al cuidado de la salud masculina en general”, afirmó Codas. Según indicó, este cambio cultural permitió dar mayor visibilidad a patologías que antes permanecían relegadas y favoreció una actitud más abierta hacia la prevención.
Respecto a las consultas más frecuentes, el médico diferenció los problemas según la edad de los pacientes. En los hombres jóvenes predominan las enfermedades de transmisión sexual, los trastornos testiculares, los casos de cáncer de testículo, los problemas de fertilidad y diversas afecciones benignas del pene. En cambio, a partir de los 50 años comienzan a aparecer con mayor frecuencia los diagnósticos vinculados a la próstata y a la función sexual.
“En personas mayores de 50 años es donde empiezan a aparecer con más frecuencia los problemas benignos de próstata, el cáncer de próstata y los problemas de erección”, sostuvo el profesional.
En relación con la fertilidad masculina, Codas observó un incremento de las dificultades para concebir y vinculó esta situación principalmente al retraso de la paternidad y a los cambios en el estilo de vida. Según explicó, cada vez más personas deciden tener hijos a edades más avanzadas, mientras que factores como el sedentarismo, las comidas ultraprocesadas, la exposición a radiaciones y otros hábitos poco saludables también generan un impacto negativo.
El especialista identificó además al varicocele —una dilatación de las venas testiculares— como una de las causas más frecuentes de infertilidad masculina detectadas en consultorio.
Sobre la obesidad y el sedentarismo, Codas advirtió que ambas condiciones generan un estado de inflamación crónica que termina afectando múltiples funciones del organismo. Además, señaló que la mala calidad del sueño agrava el problema y contribuye al desarrollo de enfermedades y trastornos relacionados con la fertilidad.
“Si a eso se suma la mala calidad del sueño, el cuerpo termina convirtiéndose en una especie de bomba de tiempo y comienza a verse afectado por enfermedades o problemas de fertilidad”, expresó.
El presidente de la SPU también alertó sobre el crecimiento del consumo de cigarrillos electrónicos y vapeadores. Aunque muchas personas los consideran una alternativa menos dañina que el tabaco convencional, aseguró que existen evidencias de que estas sustancias pueden afectar la producción de testosterona, disminuir la calidad de los espermatozoides y generar problemas de erección y deseo sexual.
“Sabemos que sí existen potenciales daños en cuanto a la fertilidad del varón, las erecciones y el deseo sexual”, manifestó. Añadió que, en determinados casos, los efectos pueden ser incluso más perjudiciales que los asociados al consumo de tabaco o cannabis.
Consultado sobre cuál es la enfermedad que más podría beneficiarse de los controles oportunos, Codas remarcó que el cáncer de próstata sigue siendo uno de los principales desafíos para la salud masculina. Explicó que los chequeos periódicos permiten identificar la enfermedad en etapas tempranas, lo que mejora considerablemente las posibilidades de tratamiento y supervivencia.
Finalmente, el urólogo recordó que todos los hombres deben realizar controles preventivos a partir de los 50 años, incluso cuando no presentan síntomas. Además, recomendó adelantar las consultas en casos de antecedentes familiares de cáncer de próstata o ante cualquier molestia relacionada con el sistema genitourinario.
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