Lo que dicen especialistas sobre la psoriasis y la vacuna contra el COVID-19

La psoriasis es una afección crónica que afecta aproximadamente al 3% de la población paraguaya. Frente al avance del calendario de vacunación, algunos se preguntan si las vacunas son seguras para las personas que conviven con esta condición, ante lo cual la dermatóloga María Paz Fabio aclara las dudas.

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“La psoriasis es una enfermedad común y de larga duración (crónica) que no tiene cura. Tiende a tener ciclos, con brotes que duran semanas o meses y que luego disminuyen o incluso entran en remisión”, según Mayo Clinic. En esta patología el sistema inmunológico “trabaja demasiado” −según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de EE.UU.− lo que ocasiona que ciertas áreas de la piel se escamen e inflamen, particularmente el cuero cabelludo, los codos y las rodillas.

Según la dermatóloga y especialista en psoriasis, María Paz Fabio, los pacientes con psoriasis moderada a severa o con artropatía psoriática tienen probablemente una medicación sistémica como parte de su tratamiento y aquí los inmunosupresores son una opción terapéutica, por lo tanto, cuando hablamos de vacunas es muy importante el seguimiento y consejo médico.

“El Grupo de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venereología publicó una actualización sobre el uso de las vacunas, refieren que no existe evidencia alguna de que la administración de las vacunas tenga efectos negativos en el curso de la psoriasis”, aclaró Fabio.

Aquellos que estén inmunocomprometidos tienen un riesgo incrementado de presentar formas más graves, requiriendo por lo general internación en sala o en unidades de cuidados intensivos y presentan mayor mortalidad por COVID-19; “por lo que se debe resaltar la prioridad de vacunar a estos pacientes y así disminuir el riesgo de muerte”, indicó la profesional.

Según el Grupo de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venereología, sobre efecto del tratamiento de la psoriasis sobre el efecto de las vacunas se debe tener en cuenta lo siguiente: el metotrexato y ciclosporina (utilizados para el tratamiento de la psoriasis) disminuyen la respuesta inmune frente a algunas vacunas, y se puede considerar la suspensión transitoria de estos tratamientos antes y después de la vacunación teniendo en cuenta la semivida de estos fármacos; el dimetilfumarato no interfiere con la inmunogenicidad de las vacunas estudiadas (respuesta inmune con capacidad protectora) y apremilast no disminuye la producción de anticuerpos; por lo que se refiere a los agentes biológicos, los anti-TNF pueden disminuir la tasa de anticuerpos inducida por algunas vacunas, pero sin efecto significativo sobre la protección conferida.

¿Las vacunas tienen efectos colaterales que influyan en el tratamiento?
Fabio indicó que ninguna de las vacunas contra el COVID-19 disponibles en este momento en el país está basada en virus vivos atenuados, que son las que estarían contraindicadas en pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor o biológico.

Posterior a la vacunación hay algunas manifestaciones cutáneas asociadas que incluyen exantemas, urticarias, similares a reacciones por fármacos; dolores leves en el sitio de inyección la primera semana y muy poco frecuente el enrojecimiento de la piel del área de la vacunación. “Si bien se ha informado posibles efectos adversos con algunas vacunas, y que aún están en seguimiento, dada la situación epidemiológica que tenemos en el país hoy día, el riesgo de complicaciones por COVID-19 en individuos no vacunados es muy superior al de este posible efecto adverso de la vacuna en todos los grupos de población. Es esperable que la toma de fármacos sistémicos convencionales (inmunosupresores) o biológicos para la psoriasis no se asocien a complicaciones adicionales”, insistió Fabio.

“En conclusión, y lo que aconsejo a todos mis pacientes es que la mejor vacuna contra el COVID-19 es aquella que podamos conseguir, no se justifica el retraso de la vacunación en los pacientes vulnerables y de riesgo, ya que con eso aumentamos las posibilidades de formas graves e incluso la muerte por este virus que nos aqueja. En cualquier caso, una vacunación con un potencial menor efecto es siempre preferible a la no vacunación”, puntualizó.

Continuidad del tratamiento como prioridad
Si bien el contexto actual nos obliga a acatar ciertas restricciones por la pandemia del COVID-19, si se practican los cuidados y se siguen las medidas correspondientes no hay impedimento para mantener las consultas y seguir el tratamiento. Además, son cada vez más los hospitales y consultorios, tanto públicos como privados, así como los profesionales mismos, que ofrecen la alternativa de la teleconsulta, una opción que va creciendo en número de adeptos y facilidades.

La doctora recalcó que el paciente debe estar en conocimiento de que se trata de una enfermedad crónica y que probablemente va requerir de tratamiento de por vida, y la continuidad es fundamental para el éxito del mismo.

Acceder a información fiable
Otra de las recomendaciones es recurrir siempre a fuentes confiables, ya sea el médico tratante o sitios especializados. En Paraguay, si bien aún no se cuenta con una asociación de pacientes para esta patología, Fabio recomendó acudir al sitio oficial de la Soparder (Sociedad Paraguaya de Dermatología), o bien a la página Hablemos de Psoriasis, impulsada por un grupo de pacientes con el aval y apoyo de profesionales médicos, donde se puede encontrar información segura y en un lenguaje amigable para todos.

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