La menopausia es una etapa natural de la vida de la mujer que se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que lo explique. Generalmente, ocurre entre los 45 y los 55 años, con una edad promedio cercana a los 51 años. La perimenopausia, en cambio, es la etapa de transición hacia la menopausia.
Desde InfoNegocios nos pusimos en contacto con la ginecóloga Lía Muñoz, quien nos comentó más sobre este proceso: “Durante este período, las hormonas, especialmente los estrógenos, comienzan a fluctuar y pueden aparecer irregularidades menstruales, sofocos, alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo. Estos síntomas no necesariamente aparecen todos juntos ni con la misma intensidad. La transición hacia la menopausia puede durar varios años, y los sofocos, por ejemplo, pueden persistir durante siete años o más en algunas mujeres”.
Los cambios hormonales pueden influir en diferentes aspectos de la salud. Los sofocos y la sudoración nocturna pueden interrumpir el sueño y provocar cansancio durante el día. A su vez, dormir mal puede afectar la concentración, la memoria, la tolerancia al estrés y el estado de ánimo. Algunas mujeres refieren mayor irritabilidad, ansiedad o sensación de estar mentalmente más lentas.
“El sueño, el estrés, el estado emocional y otros factores también influyen en estas experiencias. En cuanto a la sexualidad, la disminución de los estrógenos puede producir sequedad vaginal, menor elasticidad de los tejidos y dolor durante las relaciones sexuales. Esto puede repercutir en el deseo y en la intimidad de la pareja”, mencionó Muñoz.
Con la disminución de los estrógenos, puede producirse una mayor tendencia a acumular grasa abdominal y a perder masa muscular. También puede aumentar la resistencia a la insulina y modificarse el perfil de colesterol y otros factores relacionados con el riesgo cardiovascular.
“La terapia hormonal de la menopausia es el tratamiento más eficaz y puede ser una excelente opción en mujeres seleccionadas, especialmente cuando tienen menos de 60 años o se encuentran dentro de los 10 años posteriores a la menopausia y no presentan contraindicaciones”.
El principal beneficio de la terapia hormonal es que alivia los síntomas de la menopausia, mejora otros síntomas en las pacientes y ayuda a prevenir la pérdida ósea mientras se utiliza. Sin embargo, no está exenta de riesgos: puede aumentar el riesgo de trombosis, accidente cerebrovascular y ciertos tipos de cáncer, según la formulación y los antecedentes de cada mujer.
“Está contraindicada en algunas situaciones, como ciertos cánceres hormonodependientes, sangrado vaginal sin causa conocida y enfermedad hepática activa. Por eso, su indicación debe individualizarse y contar con evaluación y seguimiento médico”.
Para atravesar la menopausia con una mejor calidad de vida, se recomienda mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicios de fuerza y actividad aeróbica, y cuidar el descanso. También es importante atender la salud emocional, la sexualidad y los vínculos sociales, priorizando la prevención y el autocuidado.
Consultar con un profesional de la salud durante la menopausia es fundamental para identificar cambios, prevenir complicaciones y recibir orientación según las necesidades de cada mujer. No se deben normalizar síntomas que afectan la calidad de vida ni postergar los controles médicos, especialmente ante señales de alerta como el sangrado vaginal después de la menopausia. Una consulta oportuna permite evaluar las opciones disponibles y transitar esta etapa con mayor bienestar y seguridad.
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