El doctor Gustavo Javier Villar especialista en infectología, explicó que las aftas pueden aparecer en los labios, la lengua, el paladar y la cara interna de las mejillas. Suelen ser dolorosas y presentar una coloración blanquecina, a veces rodeada de un área enrojecida.
Entre las causas más frecuentes se encuentran los traumatismos locales, como las lesiones provocadas por el cepillado dental, los brackets o el uso de objetos para retirar restos de comida. También pueden influir el consumo de alimentos y bebidas a temperaturas extremas y ciertos déficits nutricionales, como la falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico.
Sin embargo, “las lesiones recurrentes también pueden ser una señal de enfermedades”. Señaló Villar, algunas aftas pueden estar relacionadas con la enfermedad celíaca o las enfermedades inflamatorias.
Aftas y herpes: no son lo mismo
Uno de los puntos que destacó el especialista es la importancia de diferenciar las aftas bucales del herpes oral, ya que pueden confundirse, pero tienen causas y tratamientos diferentes.
“El herpes oral, generalmente asociado al virus del herpes simple tipo 1, suele manifestarse mediante pequeñas vesículas agrupadas que contienen líquido. Estas lesiones son contagiosas, por lo que se recomienda evitar los besos y compartir mate, tereré, vasos o utensilios mientras estén activas. Las aftas, en cambio, no suelen ser infecciosas”. Por eso el tratamiento de enfermedades no es el mismo que se indica para simplemente heridas infectadas
“Si son aftas bucales, el aciclovir no te hace absolutamente nada”, advirtió el médico, al referirse a la automedicación con antivirales sin confirmar previamente el diagnóstico.
Qué hacer para prevenirlas
La prevención comienza por identificar y reducir los factores que pueden provocar lesiones. El especialista recomienda evitar las temperaturas extremas en comidas y bebidas, prestar atención a las heridas dentro de la boca y consultar si las aftas aparecen de manera recurrente.
También es importante evaluar posibles déficits nutricionales según indique el cuadro bucal “Si una lesión presenta pus o signos de infección, requiere una valoración profesional para determinar el tratamiento adecuado”.
En cuanto al manejo de las aftas, el tratamiento depende de su causa y de la intensidad de los síntomas. El médico mencionó el uso de productos tópicos para aliviar el dolor y la inflamación, siempre bajo indicación profesional. “Cuando existe una infección con acumulación de pus, la conducta es diferente y puede requerir drenaje y tratamiento antibiótico.”
Cuándo consultar
Si las lesiones aparecen repetidamente, no mejoran o generan preocupación, es recomendable acudir a un profesional de la salud. “cuando se presentan más de tres a seis episodios al año, conviene realizar una consulta médica para investigar las posibles causas”, señaló Villar
Se recomienda evitar la automedicación y no asumir que toda lesión bucal corresponde al llamado “fuego”. Identificar correctamente si se trata de un afta, herpes u otra afección permite orientar el tratamiento y detectar a tiempo problemas de salud que podrían pasar inadvertidos.
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