La fecha elegida para la presentación no fue casual. El 5 de octubre de 1943, hace exactamente 83 años, Paraguay adoptó oficialmente el guaraní como unidad monetaria nacional, un hito que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia monetaria del país.
Durante el lanzamiento, el presidente del BCP, Carlos Carvallo, explicó que la renovación no fue solo estética. Detrás de cada billete existe un componente fundamental: la confianza de la ciudadanía en que la moneda es auténtica, conserva su valor y puede ser utilizada en los intercambios cotidianos.
“La moneda es ante todo una expresión de confianza”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que preservar esa confianza requiere que el sistema monetario también evolucione frente a los cambios tecnológicos y las nuevas amenazas relacionadas con la falsificación.
La primera renovación integral desde 1963
La última familia de billetes diseñada bajo una concepción integral había sido presentada en 1963. Desde entonces, las distintas denominaciones fueron atravesando cambios individuales en diseños, materiales, tamaños y tecnologías de seguridad.
Ese proceso derivó en una familia heterogénea, con billetes pertenecientes a distintas generaciones y sin un lenguaje visual común. Por ello, hace aproximadamente cinco años el BCP inició el trabajo para volver a integrar todas las denominaciones bajo una misma identidad.
Liana Caballero, miembro del directorio del BCP, afirmó que la evolución de los billetes durante estas seis décadas se produjo de manera progresiva, pero no sistemática.
Cambió la ubicación de los personajes, se incorporaron nuevos materiales, como el polímero, y las medidas de seguridad fueron ubicándose en diferentes sectores según cada denominación. Para la entidad, unificar estos elementos también permitirá que resulte más sencillo explicar a la ciudadanía cómo reconocer la autenticidad de los billetes.
Seguridad, accesibilidad e identidad
El diseño de la nueva familia se estructuró sobre tres pilares: seguridad, accesibilidad e identidad.
En materia de seguridad, los billetes incorporarán tecnologías de autenticación consideradas entre las más avanzadas a nivel internacional, integradas directamente al diseño para facilitar su reconocimiento y reforzar la protección frente a intentos de falsificación.
También habrá cambios orientados a la accesibilidad. Las denominaciones volverán a presentar longitudes diferenciadas, además de cifras de mayor tamaño, mayores contrastes visuales y marcas táctiles que buscan facilitar su reconocimiento.
Todos los billetes conservarán un ancho común de 6,7 centímetros, mientras que la longitud variará de acuerdo con el valor. El billete de G. 2.000 será el más pequeño, con 12,5 centímetros de largo.
Historia y biodiversidad llegan a los nuevos billetes
Uno de los principales cambios estará en la construcción visual de cada denominación. Los anversos combinarán personajes y acontecimientos vinculados con distintos momentos de la historia paraguaya, mientras que los reversos reflejarán la biodiversidad, los paisajes y distintas regiones naturales del país.
También se incorporarán manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial, entre ellas el tereré, el ñandutí, el ao po'i, el Poncho Para'i de 60 Listas y el arpa paraguaya.
El billete de G. 2.000 será un homenaje a los pueblos originarios. Para su diseño, el artista Koki Ruiz realizó dos representaciones inspiradas en fotografías de comunidades indígenas, buscando sintetizar en esas figuras a las distintas etnias del país. El billete también incorporará el tereré como expresión cultural y, en el reverso, elementos vinculados al Chaco Húmedo, entre ellos el jaguareté.
El de G. 5.000 rendirá homenaje a las misiones jesuíticas y franciscanas, con fray Juan Bernardo Colman y san Roque González de Santa Cruz como protagonistas, además del ñandutí.
En el billete de G. 10.000 aparecerán José Gaspar Rodríguez de Francia y Carlos Antonio López, mientras que el ao po'i formará parte de los elementos culturales incorporados al diseño.
Para la denominación de G. 20.000, los protagonistas serán el mariscal Francisco Solano López y el mariscal José Félix Estigarribia, acompañados por el Poncho Para'i de 60 Listas.
En el de G. 50.000, el reconocimiento estará puesto en la educación y el desarrollo del país a través de las hermanas Celsa y Adela Speratti.
Finalmente, el billete de G. 100.000 rendirá homenaje a dos referentes de la cultura paraguaya: José Asunción Flores y Agustín Pío Barrios. El arpa formará parte de sus elementos representativos, mientras que el reverso incorporará, entre otros símbolos naturales, al pájaro campana y al tajy.
No habrá eliminación de ceros ni cambio en el valor del guaraní
Desde el BCP aclararon que la renovación no supone una reconversión monetaria, eliminación de ceros ni modificación alguna del valor del guaraní.
Los nuevos billetes se incorporarán de manera gradual al mercado y convivirán con los actuales durante el proceso de transición.
Caballero explicó que la salida será “gradual y orgánica”: a medida que los billetes actuales regresen al Banco Central por deterioro y sean retirados para su destrucción, se pondrán en circulación unidades pertenecientes a la nueva familia.
“Van a convivir ambos billetes hasta que gradualmente queden solamente los de la nueva familia”, explicó. De acuerdo con la estimación presentada durante el evento, el proceso podría completarse aproximadamente entre 2028 y 2029, dependiendo del ritmo normal de deterioro y sustitución del efectivo.
El efectivo mantiene su lugar en un sistema cada vez más digital
La presentación se produce en paralelo al fuerte crecimiento de los medios electrónicos de pago en Paraguay. Sin embargo, desde el Banco Central sostienen que la expansión de las transferencias instantáneas y otras tecnologías no implica abandonar el efectivo.
Carvallo señaló que ambos mecanismos deben entenderse como complementarios. El efectivo, afirmó, continúa teniendo un papel relevante por su accesibilidad, su aporte a la inclusión financiera y su función dentro de la resiliencia del sistema de pagos.
Así, la nueva familia busca modernizar una de las herramientas más tradicionales del sistema financiero paraguayo, al mismo tiempo que el país avanza hacia una economía con una presencia cada vez mayor de los pagos digitales.
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