Cada 16 de junio se recuerda el Día Internacional de las Remesas Familiares, fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para homenajear el trabajo de los migrantes.
En Paraguay las remesas familiares alcanzaron envíos por US$ 318,9 millones en lo que va de este año, mientras que en 2025 se registró un nuevo récord histórico para Paraguay. Según datos del Banco Central del Paraguay (BCP), los envíos de dinero realizados por paraguayos residentes en el exterior sumaron US$ 1.350 millones, frente a los US$ 1.005 millones registrados en 2024, lo que representa un crecimiento del 34,2%.
El dato confirma el peso creciente que tienen estos ingresos en la economía cotidiana de miles de familias paraguayas. Para Correa, el récord tiene una doble lectura: por un lado, muestra la importancia de la migración paraguaya como sostén económico de muchos hogares; por otro, revela una cuestión estructural de fondo.
“Una parte relevante de los ingresos que reciben las familias paraguayas no se genera dentro del mercado laboral local, sino a partir del trabajo de paraguayos en el exterior”, explicó Correa en entrevista con InfoNegocios.
A diferencia de otros flujos externos, las remesas no pasan primero por grandes empresas ni por el sector público, sino que llegan directamente al bolsillo de las familias. En la práctica, ese dinero se transforma en alimentos, alquileres, medicamentos, cuotas escolares, mejoras de vivienda, compra de electrodomésticos o capital inicial para pequeños emprendimientos.
“Para muchas familias no son un ingreso complementario, sino una parte central de su presupuesto mensual. Ayudan a suavizar momentos difíciles, sostener el consumo y mejorar la calidad de vida”, agregó el economista.
El informe del BCP también muestra que España continúa siendo el principal origen de las remesas hacia Paraguay. En 2025, desde ese país llegaron US$ 706,3 millones, equivalentes al 52,3% del total recibido. Le siguieron Argentina, con US$ 281,7 millones; Estados Unidos, con US$ 150,5 millones; Brasil, con US$ 57,5 millones; Francia, con US$ 33,4 millones; Chile, con US$ 21,3 millones; e Italia, con US$ 14,2 millones.
Para Correa, el predominio de España no es casual y refleja una estructura migratoria ya consolidada.
“Hay redes familiares, laborales y comunitarias que llevan muchos años funcionando. Muchos paraguayos y paraguayas trabajan allí en sectores como cuidados, servicios, construcción, comercio y empleo doméstico, y mantienen un vínculo económico muy fuerte con sus familias en Paraguay”, señaló.
En ese sentido, el economista remarcó que la migración no implica necesariamente una desconexión con el país de origen. Al contrario, muchas personas siguen participando económicamente en Paraguay a través del envío de dinero.
“Es una especie de puente económico permanente. El ingreso se genera afuera, pero una parte se gasta acá, en barrios, ciudades del interior y hogares paraguayos”, sostuvo.
Uno de los datos más llamativos de 2025 fue el fuerte salto de Argentina. Las remesas provenientes de ese país pasaron de US$ 122,7 millones en 2024 a US$ 281,7 millones en 2025, con una expansión cercana al 130%.
Según Correa, este aumento debe interpretarse con cierta cautela, ya que no necesariamente significa que se haya duplicado la cantidad de migrantes paraguayos en Argentina ni que todos hayan mejorado sustancialmente sus ingresos. Más bien, podría estar vinculado a una combinación de factores.
“Podría reflejar una mayor canalización por vías formales, cambios en las condiciones cambiarias, una menor brecha entre tipos de cambio, mayor disponibilidad de divisas y una normalización de operaciones que antes pudieron haberse realizado por canales informales o no registrados”, explicó.
El crecimiento de las remesas continuó durante el primer trimestre de 2026, aunque a un ritmo más moderado. Entre enero y marzo de este año, los envíos sumaron US$ 318,9 millones, frente a los US$ 308,9 millones del mismo período de 2025. Esto representa un avance cercano al 3,2%.
Para el economista, este comportamiento puede interpretarse como una estabilización sobre una nueva base más alta, luego del fuerte repunte observado el año pasado.
“No parece haber una reversión del fenómeno, sino una moderación natural después de un año excepcional”, indicó.
Más allá del impacto familiar, las remesas tienen un efecto directo sobre la economía paraguaya, especialmente en el consumo y en la dinamización de comunidades del interior. Aunque cada envío pueda parecer pequeño de manera individual, en conjunto genera un movimiento relevante en comercios, farmacias, supermercados, ferreterías, transporte y servicios locales.
Correa también destacó que las remesas pueden funcionar como una puerta de entrada a la inclusión financiera. Cuando una familia recibe dinero a través de bancos, financieras, casas de cambio, billeteras electrónicas o empresas de transferencia, se genera un vínculo con el sistema financiero que puede evolucionar hacia cuentas, ahorro, crédito, pagos digitales o seguros.
“El desafío es que esa inclusión no se limite a retirar el dinero, sino que permita convertir ese vínculo en una mayor educación financiera, capacidad de ahorro e inversión familiar”, afirmó.
Así, las remesas se consolidan como un alivio para los hogares, un canal de ingreso de divisas y un dinamizador de la economía local. Pero también dejan una señal de fondo: Paraguay debe seguir trabajando para generar más empleo, mejores ingresos y oportunidades dentro del país, de modo que el sostén económico de muchas familias no dependa únicamente del esfuerzo de quienes tuvieron que migrar.
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