Paraguay: ¿un país independiente con tareas económicas pendientes?

Escuchar términos como soberanía energética o soberanía alimentaria se hace común cuando se debaten algunos de los temas más importantes de la política nacional. Sin embargo, trasladar el concepto de independencia al ámbito económico parece más complejo, por la consolidación del comercio exterior como un imperativo dentro de la administración del Estado.

"Ningún país puede ser totalmente independiente porque de esa forma tendrá desventajas en la producción de bienes y servicios", manifestó el economista del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Julio Ramírez, quien recordó que, hasta la década del 80, países vecinos, como Brasil y Argentina, no permitían el ingreso de algunos productos, utilizando aranceles muy altos para proteger la industria local.

En la siguiente década, la del 90, comenzó un proceso de liberación e integración económica en la región con la creación del Mercado Común del Sur (Mercosur), aunque, según Ramírez, Paraguay siempre fue un país con amplitud para la cooperación económica. 

No es una novedad mencionar que nuestro país tiene una alta dependencia del sector agropecuario y la agroindustria, lo que genera un verdadero problema porque eso sujeta la economía al buen estado del clima, que no es un factor modificable.

Mal de muchos, consuelo de tontos. En realidad, todos los países de la región corren con la misma suerte de ser ultra dependientes del sector primario. Cada uno con un nivel industrial distinto al otro, pero con una distancia todavía considerable, en comparación con las potencias de otros continentes.

¿Proteccionismo significa independencia?

Para Ramírez, categóricamente no. De hecho, la independencia económica, como concepto teórico, no existe. Los conceptos que sí son parte de la terminología económica son los grados de liberalización y grados de protección de la economía. "La teoría del libre mercado reza que mientras más se libera una economía más se desarrolla. Sin embargo, no existe la libertad absoluta porque cada país tiende a proteger algunos segmentos de su economía", reflexionó.

Carencia de política industrial

Ramírez remarcó que el grave problema de Paraguay es su escala, es decir, no hay un mercado tan importante para producir artículos con un precio más competitivo. "La estrategia de Paraguay debe ser la diferenciación, el uso de tecnología, la certificación orgánica, el desarrollo de las inversiones electrointensivas" subrayó.

Para el economista, Paraguay tiene mucho caudal que aún no explota para convertirse en proveedor de artículos que hoy el mundo requiere. Es más, las importaciones ahogan a la producción local, actualmente, y es algo que debe zanjar con políticas de promoción al sector productivo. 

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