La investigación agrícola busca dar un salto de escala desde Itapúa. En Encarnación avanza la construcción de Inbiotec, el Parque Tecnológico del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), concebido como un centro de referencia para la investigación, el desarrollo y la innovación aplicada al sector productivo.
La obra comenzó en enero de 2025 y actualmente registra un avance del 51%. La primera etapa contempla una inversión aproximada de US$ 4,5 millones y 4.083 m2 de superficie construida, además de áreas exteriores destinadas a complementar las actividades del complejo.
El proyecto se desarrolla sobre una propiedad de 30 hectáreas adquirida en 2023 en la colonia Santo Domingo, a unos 18 kilómetros del centro de Encarnación. Desde allí ya se realizan trabajos de campo vinculados a los programas de mejoramiento de soja, maíz y trigo, mientras se avanza con la infraestructura que permitirá concentrar las actividades de investigación.
“Tenemos construido seis laboratorios en este momento. Todo el proyecto está diseñado de tal forma que en un futuro cercano queremos crecer”, explicó Estela Ojeda, gerente general de INBIO, en entrevista con InfoNegocios.
Entre las instalaciones previstas se encuentran laboratorios de análisis de semillas, biología molecular, fitopatología, entomología y calidad industrial, además de un espacio proyectado para nuevas investigaciones. Uno de los puntos prioritarios será el laboratorio de biología molecular, considerado fundamental para el desarrollo de los programas de mejoramiento genético.
El complejo también incorporará cuatro invernaderos totalmente automatizados, con sistemas de riego y controles de temperatura y humedad. A esto se sumarán un depósito de semillas completamente refrigerado, cámaras frías, espacios para el almacenamiento de agroquímicos y maquinarias, un salón multiuso y áreas administrativas.
La infraestructura permitirá, además, ampliar la prestación de servicios. Inbiotec ya está habilitado para realizar ensayos regulados de organismos genéticamente modificados, tanto para los programas propios como para terceros, y cuenta con habilitación del Senave para realizar ensayos de validación agronómica de variedades con fines de registro comercial.
Actualmente, además, se gestiona la habilitación para realizar ensayos de eficacia de productos.
El proyecto llega en un contexto en el que la investigación y el desarrollo todavía representan una porción reducida de la economía nacional. Para Ojeda, la inversión adquiere relevancia precisamente porque se trata de una infraestructura impulsada por una asociación civil sin fines de lucro, cuyos recursos se reinvierten en el desarrollo de nuevas capacidades.
“Todo lo que se hace, todo lo que se genere, va a volver para invertirse y para desarrollar”, sostuvo.
La apuesta no termina con la construcción. Una vez culminadas las obras, será necesario avanzar con el equipamiento y el amoblamiento de los laboratorios y demás instalaciones. El depósito refrigerado de semillas está previsto como el primer sector en concluir, mientras que la finalización de las obras está proyectada para junio de 2026 y la inauguración del parque para septiembre del mismo año.
El objetivo también trasciende las fronteras. INBIO ya trabaja con materiales de sus programas de mejoramiento que son enviados para pruebas en Bolivia y Brasil, mientras busca generar alianzas con universidades, instituciones públicas, empresas y centros de investigación nacionales e internacionales.
“La investigación se construye así, con alianza. Solo no podemos”, afirmó Ojeda.
Con Inbiotec, la intención es que Encarnación no solo albergue nuevos laboratorios e infraestructura tecnológica, sino que se convierta en un punto de encuentro entre investigación, formación profesional y producción agrícola, con capacidad para desarrollar tecnologías adaptadas al campo local y proyectarlas hacia otros mercados de la región.
Tu opinión enriquece este artículo: