Sin grandes inversiones, sin experiencia previa en fabricación de accesorios y utilizando únicamente un papel sulfito que tenía en su casa, decidió intentar recrear unas alas inspiradas en los icónicos desfiles de Victoria's Secret. Ese fue el comienzo de Angel's Secret, un emprendimiento que, apenas un año después, ya recibe pedidos de fotógrafos, diseñadores, coreógrafos y producciones de todo el país.
“Entré a TikTok para ver cómo hacían las alas, pero utilizaban materiales que yo no tenía. Entonces me dije: voy a hacer una con lo que tenga en casa. La hice con papel sulfito y quedó hermosa. Todavía conservo la foto de esa primera ala”, recordó.
Lo que empezó como un accesorio para una producción de maquillaje terminó llamando la atención de su profesora, quien compartió el trabajo en redes sociales. A partir de ahí comenzó el efecto dominó y llegaron los primeros mensajes, luego las recomendaciones y, finalmente, el famoso boca a boca.
Descubrió un talento que no sabía que tenía
Karen tiene 42 años, es ama de casa, cuida a su sobrino de cinco años y trabaja en una peluquería. Nunca imaginó que terminaría construyendo accesorios para sesiones de fotos y desfiles.
Todo comenzó cuando decidió estudiar maquillaje profesional y uñas acrílicas. Sin embargo, fue el maquillaje el que le permitió descubrir una habilidad que, según contó, siempre estuvo ahí.
“El maquillaje me hizo descubrir cosas que no sabía que sabía hacer. Siempre digo que todos tenemos un don, pero primero hay que encontrarlo”.
Ese talento encontró rápidamente un camino mientras buscaba accesorios para sus producciones fotográficas y notó que era prácticamente imposible conseguir alas elaboradas, sombrillas vintage, coronas, abanicos o piezas personalizadas para sesiones de fotos.
Su premisa es que lo que no existe en el mercado local, ella lo crea con sus propias manos.
Hoy Angel's Secret produce en su taller sombrillas de encaje para sesiones románticas, coronas inspiradas en Katrina, abanicos, guantes, moños e incluso accesorios personalizados para obras teatrales, quinceañeras, producciones audiovisuales y desfiles de moda.
Sus clientes incluyen fotógrafos, maquilladores, organizadores de eventos, academias de danza, coreógrafos y diseñadores que buscan piezas diferentes para destacar en cada producción.
Las famosas alas siguen siendo el producto estrella.
Se fabrican completamente a mano utilizando estructuras de alambre, espuma de polietileno, goma EVA y otros materiales disponibles en Paraguay, ya que muchos de los insumos utilizados en otros países son difíciles de conseguir localmente.
Dependiendo del tamaño y del diseño, una pieza puede tomar desde medio día hasta una jornada completa de trabajo.
Quizá una de las partes más emotivas de la historia es cómo evolucionó el emprendimiento. Al principio, Karen trabajaba literalmente en el piso de la sala de su casa y las telas, espumas y materiales ocupaban todos los rincones.
“Mi marido había hecho una casa muy linda para nuestra familia y en un año la destruí con telas, espuma y materiales por todos lados”, contó entre risas.
Con las ganancias obtenidas durante ese primer año logró construir su propio taller.
“Fue saldo cero. Empecé con nada. Con lo que iba ganando levanté mi espacio de trabajo y eso todavía hoy me emociona”.
De una sola ala a pedidos de 30 unidades
Actualmente realiza trabajos desde una unidad hasta producciones completas.
El precio de las alas comienza en G. 100.000, aunque los modelos más elaborados pueden superar el millón de guaraníes debido a la complejidad del diseño y las horas de trabajo artesanal.
Sus creaciones ya formaron parte de eventos como Expo Novia, producciones de María Mora Atelier, obras teatrales junto a la actriz Margarita Franco y distintos playbacks estudiantiles, además de pedidos especiales realizados por coreógrafos nacionales.
Uno de esos clientes incluso llegó a solicitarle unas 30 alas para una producción.
Todo esto mientras sigue siendo ama de casa y aprovecha cada momento libre para trabajar.
“Si tengo una entrega al día siguiente, trabajo hasta las tres o cuatro de la madrugada”.
Un emprendimiento que crece de boca en boca
Aunque las redes sociales son una de sus principales vitrinas, Karen aseguró que la mayor parte de sus clientes llega gracias a las recomendaciones.
Una quinceañera publica su sesión de fotos, alguien pregunta quién hizo las alas o la sombrilla y así comienza una nueva cadena de pedidos.
Desde su taller en Capiatá, ruta 2, realiza envíos a distintos puntos del país mediante transportadoras y también recibe pedidos personalizados a través de sus redes sociales, donde comparte cada una de sus creaciones bajo el nombre de Angel's Secret.
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