Agua en botella es el nuevo “oro líquido” (facturó más de US$ 7 millones en un año)

Ya sea por gusto, por salud o por seguridad, el consumo de agua en botella aumentó considerablemente en los últimos años, según un estudio de mercado hecho por la consultora local CCR.
Mauricio Larrosa, director de la firma, comentó que el estudio arrojó que nuestro país consume más de 13 millones de litros de agua en botella al año, lo que se traduce en unos US$ 7 millones en facturación, teniendo como referencia de abril del 2014 al mismo mes de este año.
“En comparación al 2013, el año pasado el consumo creció un 3%.”, agregó.
En cuanto a la clasificación, el 79% de las personas las prefieren sin gas, mientras que el 21% restante prefiere las botellas de agua gasificada.
Asimismo, Larrosa resaltó que las áreas de consumo se centra principalmente en Asunción y Gran Asunción con el 78%, mientras que el interior del país se queda con el 22% restante.
Cabe mencionar que según datos de la Cámara Paraguaya de Agua Mineral (Capam), en todo el país funcionan más de 80 industrias de agua mineral.

En un rubro dominado por hombres, una joven lidera un autocentro con tecnología única en Misiones

(Por NL) Lo que comenzó como un pequeño lavadero de vehículos en San Ignacio, Misiones, hoy se convirtió en un autocentro que apuesta por tecnología de última generación, servicios especializados y atención premium en el sur del país. Detrás del proyecto está Florencia Velázquez, una joven emprendedora de 25 años que decidió abrirse camino en un rubro históricamente liderado por hombres y que actualmente está al frente de Massimo Autocentro.

Kiantar Betancourt: “Si Paraguay concreta acuerdos con 5 o 10 países, podría generar US$ 500 millones anuales en créditos de carbono”

(Por BR) El Banco Mundial reveló en su informe Estado y Tendencias de la fijación de precios del carbono 2026 que los gobiernos recaudaron más de US$ 107.000 millones mediante mecanismos de fijación de precios del carbono, triplicando los ingresos obtenidos hace una década. El estudio analiza 87 sistemas de fijación de precios del carbono y concluye que las principales economías de ingresos medios ya operan o planean implementar herramientas de este tipo para cumplir metas climáticas y sostener sus procesos de desarrollo.