El encuentro, calificado como “muy bueno” por José Luis Heisecke, presidente de la Capaco, contó con la presencia del ministro de Economía y de la ministra de Obras Públicas. Uno de los primeros puntos tratados fue el factoring, una herramienta que desde el Ejecutivo se había planteado como una posible vía de solución.
Sin embargo, los constructores fueron contundentes al señalar que, con las condiciones actuales, es muy difícil que las empresas puedan acceder a este mecanismo. Heisecke explicó que presentaron los números del sector, donde las utilidades no alcanzan los niveles exigidos para su aplicación. Finalmente, el factoring no fue aceptado.
En contrapartida, el Gobierno presentó un programa de desembolsos que generó satisfacción entre los empresarios. “Hay un compromiso del Gobierno, en la persona del ministro Lovera y también de la ministra Centurión, de que se puedan saldar todas las deudas”, afirmó Heisecke. Si bien admitió que es probable que quede un remanente, este no se compararía con la cifra actual.
El plan de pagos, vigente hasta fin de año, contempla en promedio un monto superior a los US$ 70 millones, aunque el flujo depende de la recaudación, con meses de menor ingreso y otros que permitirán recuperar terreno. En total, el sector estima recibir alrededor de US$ 500 millones.
Otro tema abordado fue el impacto en el empleo. Los empresarios señalaron que el último informe refleja un crecimiento del sector de la construcción, lo que evidencia que cuando el Estado invierte también aumenta la mano de obra. Actualmente, la construcción genera empleo directo e indirecto para un millón de paraguayos y, con esta inyección de recursos, se espera una mejora adicional. En cuanto a los intereses, la apuesta pasa por un proyecto de ley de US$ 100 millones que debe tratarse en Diputados.
Paul Sarubbi, presidente de Cavialpa, coincidió en que el acuerdo es importante porque permitió analizar las distintas posibilidades y la situación real del sector. Destacó que desde la asunción del ministro Lovera se abrió una mesa de diálogo permanente y que esta nueva etapa permitirá acercar posiciones.
“Salimos satisfechos”, resumió Sarubbi, quien además subrayó que este entendimiento también beneficia a los proveedores y al sistema financiero. A partir de estos compromisos, los constructores confían en recuperar el año y transmitir tranquilidad a toda la cadena de valor.
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