Según un análisis publicado por el Banco Mundial, los asalariados informales suelen ser trabajadores jóvenes, con menor permanencia en sus puestos y más expuestos a factores como los salarios mínimos o los elevados costos de contratación. En cambio, quienes trabajan por cuenta propia tienden a ser mayores y pueden permanecer durante años en el sector informal.
El organismo señala que, si bien una parte de la informalidad responde a la exclusión del mercado formal, especialmente entre los asalariados, para muchos trabajadores independientes existe también una decisión vinculada con la autonomía y la flexibilidad.
Un análisis realizado para el informe Racionalizar la informalidad consultó a trabajadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú sobre empleos hipotéticos con distintos salarios, horarios y niveles de independencia. Los resultados muestran que los trabajadores por cuenta propia valoran especialmente el control de su tiempo y la posibilidad de ser sus propios jefes.
De acuerdo con el Banco Mundial, estas preferencias son tan relevantes que algunos trabajadores estarían dispuestos a resignar hasta la mitad de sus ingresos para acceder a empleos que les ofrezcan flexibilidad, independencia y otras características asociadas al autoempleo.
Otro factor señalado es el costo de la formalidad. Los beneficios asociados al empleo formal, como la protección social, pueden resultar más costosos de lo que algunos trabajadores perciben que realmente valen, ya sea por falta de información o porque los servicios disponibles no responden a sus necesidades. Esa diferencia puede funcionar como una especie de costo adicional que desincentiva la contratación formal.
Para el Banco Mundial, reducir sostenidamente la informalidad requiere ir más allá de facilitar registros o promover la formalización. El desafío pasa también por aumentar la productividad y el crecimiento de empresas formales capaces de generar mejores puestos de trabajo.
El organismo apunta a sectores como la agroindustria, el turismo, la manufactura y la energía, junto con una fuerza laboral con mejores habilidades, regulaciones que faciliten el crecimiento empresarial y sistemas de protección social que sean realmente valorados por los trabajadores.
Tu opinión enriquece este artículo: