Esta cifra difundida por el MIC dejó ver cómo, desde su creación en 2020, cambió el universo empresarial paraguayo. Solo en lo que va del año, las EAS ya concentran casi todas las empresas jurídicas constituidas a través del Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (Suace).
Igualmente, detrás de esas miles de nuevas sociedades hay, sin duda, más que números. Para Viveros, quien además participó en el proyecto de la Ley N.º 6480/2020 que creó la EAS, el crecimiento comenzó a hacerse especialmente visible desde 2021 y tiene que ver, sobre todo, con una combinación de agilidad, menores barreras de entrada y mayor flexibilidad.
“Las EAS han ganado, dentro de ese universo, dentro de esa torta, están en torno al 70% u 80%”, señaló Viveros en conversación con InfoNegocios, al analizar cómo evolucionó la constitución de empresas desde la aparición de esta figura.
Una estructura que desplazó a las tradicionales
Para el abogado, el avance de las EAS también tiene un efecto sobre otras formas societarias utilizadas históricamente en Paraguay.
“Las SRL están muriendo”, afirmó Viveros, al referirse a las Sociedades de Responsabilidad Limitada y al cambio de preferencias que observa entre quienes buscan constituir una empresa.
A su criterio, la SRL responde a una estructura societaria más antigua, mientras que la EAS incorpora herramientas que se adaptan mejor a las necesidades actuales de los negocios.
Viveros explica que el modelo paraguayo tomó como referencia las llamadas SAS (Sociedades por Acciones Simplificadas), utilizadas en otros países, y que la EAS terminó incorporando características de estructuras tradicionales junto con elementos más modernos.
Entre ellos menciona la posibilidad de constituir una empresa con un solo accionista, realizar asambleas virtuales, simplificar trámites y operar sin un capital mínimo obligatorio.
“Claramente hay demasiados pros”, sostuvo.
Esa conjunción hace que la figura resulte atractiva tanto para empresarios paraguayos como para extranjeros que buscan instalarse en el país.
¿Por qué un extranjero elegiría una EAS?
La respuesta, según Viveros, está en la amplitud de actividades que permite desarrollar.
Una EAS puede utilizarse para empresas de servicios, comercio e industria, además de permitir actividades como la maquila y el acceso a determinados beneficios previstos por el régimen de inversiones, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes.
“Puede ser una empresa de servicios, puede ser una empresa industrial, puede hacer maquila”, explicó.
La principal limitación aparece en los sectores regulados. Una EAS no puede constituirse para operar como banco o financiera, como entidad aseguradora ni para realizar determinadas operaciones vinculadas a la emisión de capital abierto.
Fuera de esos casos, Viveros considera que la amplitud de la figura es uno de sus principales atractivos para quienes llegan al país con un proyecto empresarial.
“Yo tengo que aperturar una empresa, ¿por qué elegiría una EAS? Si puedo hacer prácticamente todos mis planes, lo puedo hacer con una EAS”, dijo.
EIRL, SRL y EAS: la diferencia está en lo que permiten hacer
El especialista también marcó diferencias con la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL).
Si bien la EIRL puede constituirse con una sola persona, Viveros señala que tiene condiciones que la vuelven menos flexible frente a una EAS: requiere escritura pública, tiene un capital mínimo y no permite incorporar posteriormente a otros socios.
En cambio, una EAS puede comenzar con un solo accionista y posteriormente sumar participantes.
“Primero, que tiene que hacerlo por escritura pública; segundo, que no puede incorporar otros socios; y tercero, que necesita un capital mínimo. Claramente, la EAS la supera”, explicó.
Para dimensionar el desplazamiento de esta figura, Viveros incluso estima que actualmente existen menos de 100 EIRL constituidas en el país.
Los US$ 384 millones no necesariamente son dinero ya invertido
El otro gran dato difundido por el MIC es el capital declarado: USD 384 millones entre enero y julio. El 85% corresponde a capital nacional y el 15% a capital extranjero, con Brasil, Argentina, España y Bolivia entre los principales países de origen.
Pero Viveros considera que este número debe interpretarse con cautela.
“Yo creo que ellos están midiendo por el capital declarado, por el capital social”, explicó.
Esto significa que los US$ 384 millones no necesariamente representan recursos que ya fueron desembolsados o inversiones que ya están operando en el país.
En el caso de una EAS, existe la obligación legal de integrar el capital suscripto dentro de determinados plazos, que pueden extenderse hasta dos años. Por eso, una empresa puede haber declarado un determinado capital al constituirse sin que la totalidad de esos recursos haya sido efectivamente integrada en ese momento.
De esta manera, dentro de ese monto pueden convivir empresas que ya están operando con proyectos que todavía se encuentran en etapa de instalación.
La industria es el dato que más le llama la atención
Aunque entre las actividades más elegidas para las nuevas EAS aparecen servicios, comercio, bienes raíces y agroganadería, hay un sector que Viveros observa con especial interés desde su trabajo en MAYN, donde asesora a inversionistas: la industria.
“Lo que me llama la atención es el crecimiento de la industria en general. Yo atiendo a mucha gente que quiere instalar industria”, comentó.
Desde su experiencia acompañando a empresas y extranjeros que buscan instalarse en Paraguay, considera que la posibilidad de comenzar con una estructura sencilla puede ser especialmente atractiva para proyectos que todavía están en etapa de desarrollo.
La idea es arrancar con una estructura flexible y, si el proyecto crece o las necesidades cambian, evaluar posteriormente una transformación societaria.
Para alguien que busca instalarse rápidamente y con menores costos iniciales, sostiene que la EAS puede resultar más conveniente que comenzar directamente con una estructura tradicional.
El crecimiento de las EAS tiene, para Viveros, una lectura positiva, ya que más personas se animan a formalizarse y el universo empresarial paraguayo se amplía.
Pero, justamente, la facilidad para crear una EAS puede generar un problema cuando el emprendedor no comprende que la constitución es apenas el comienzo.
“Una empresa que es tan fácil de abrir, ¿pero qué pasa? Conlleva un montón de obligaciones”, advirtió.
Una vez constituida, la empresa debe cumplir obligaciones tributarias, administrativas y societarias. También existen responsabilidades para accionistas y directores.
El problema, según el abogado, aparece cuando alguien crea una empresa, deja de operar y simplemente la abandona sin realizar los procesos correspondientes.
“La gente abre por abrir y después hay que mantener; eso genera gastos, genera impuestos, obligaciones, deberes de los accionistas, de los directores”, señaló.
Y ahí aparece la otra cara del fenómeno.
“Como es tan fácil crear, también es una herramienta que te puede generar un perjuicio”, afirmó.
Para el abogado, una empresa debe entenderse como una persona jurídica con existencia propia, ya que, una vez creada, necesita cuidado, mantenimiento y cumplimiento de sus obligaciones.
Para quienes llegan del extranjero con la idea de hacer negocios en Paraguay, la facilidad para abrir una empresa también puede jugar una mala pasada si no hay asesoramiento. Viveros cuenta que algunos recién se encuentran con el problema después, cuando aparecen multas, impuestos u obligaciones que no sabían que tenían que cumplir.
“Una responsabilidad”, abrevió, en referencia a todo lo que muchas veces se deja de lado después de abrir una empresa.
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