Pero detrás de una cartera, un cinto o una billetera de cuero hay mucho más que diseño. También existe un trabajo artesanal que requiere paciencia, precisión y conocimiento del material, especialmente cuando las piezas incorporan técnicas tradicionales como el repujado, capaz de transformar una superficie lisa en dibujos y relieves hechos a mano.
En Paraguay, ese oficio encuentra una conexión particular con el talento de los artesanos y con marcas que buscan llevar sus técnicas a propuestas contemporáneas. Una de ellas es Mich py, creada hace cinco años por Andrea Gamarra, quien descubrió el potencial del cuero durante una visita a Atyrá.
Allí conoció de cerca el proceso de elaboración de piezas repujadas y quedó cautivada por la manera en que los dibujos iban tomando forma golpe a golpe. Aquella experiencia le permitió observar el trabajo que existe detrás de cada detalle y pensar en productos que combinaran artesanía, funcionalidad e identidad paraguaya.
“Me llamó muchísimo la atención ver cómo, golpe a golpe y de manera totalmente artesanal, se iban formando los dibujos sobre el cuero”, recordó Andrea.
Cuando las manos también diseñan
A diferencia de los procesos industriales que permiten reproducir un mismo producto a gran escala, el trabajo artesanal demanda tiempos propios. Cada etapa, desde la selección del material hasta los ajustes finales, necesita atención y cuidado. Cuando se trabaja con cuero repujado, además, la precisión de cada movimiento influye en el resultado.
Ese tiempo de elaboración es una parte importante del valor de estas piezas, aunque no siempre sea visible para quien las compra. Detrás de un accesorio terminado hay conocimientos, experiencia y personas que dominan una técnica que merece ser reconocida.
Para Andrea, uno de los aspectos que todavía necesita mayor valoración es justamente ese trabajo que permanece detrás del producto final. “Me gustaría que más personas pudieran conocer ese proceso, porque en Paraguay tenemos muchísimo talento y conocimientos artesanales que merecen ser reconocidos y valorados”, expresó.
La relación entre artesanía y moda también demuestra que una técnica tradicional puede encontrar nuevas formas de expresión. No se trata necesariamente de conservarla sin cambios, sino de incorporarla a diseños que respondan a las necesidades actuales sin perder su esencia.
Una moda que apuesta por durar
La discusión sobre el consumo y la vida útil de los productos también alcanza a los accesorios. Frente a la renovación constante de las colecciones, elegir piezas funcionales, versátiles y resistentes puede ser una manera de construir un guardarropa más consciente.
En ese sentido, el cuero tiene una característica particular: con el uso, puede desarrollar una apariencia propia. Su textura y sus marcas cambian con el tiempo, haciendo que cada pieza refleje también la historia de quien la utiliza. Su durabilidad, sin embargo, depende de la calidad del material, la elaboración y los cuidados que reciba.
Esa es una de las razones por las que Gamarra prefiere pensar en diseños que trasciendan las tendencias. Entre los productos que mejor representan esa idea menciona las billeteras femeninas, accesorios cotidianos que pueden acompañar durante años si están bien confeccionados y se mantienen adecuadamente.
“Soy partidaria de la idea de consumir de manera más consciente y de conservar las cosas que realmente nos gustan y tienen valor para nosotros”, sostuvo.
El desafío de valorar lo nacional
Para los diseñadores y emprendedores locales, trabajar con materiales nobles y procesos artesanales también implica enfrentarse a un mercado donde los productos importados compiten con estructuras de costos diferentes.
En ese escenario, explicar el valor de una pieza hecha en Paraguay es parte del desafío. No alcanza con mostrar el resultado: también es necesario dar a conocer el proceso, el conocimiento aplicado y el trabajo de las personas que participan en su elaboración.
Gamarra considera que comprar un producto nacional significa respaldar una cadena de trabajo que involucra creatividad, experiencia y oportunidades para los artesanos. Una mirada que invita a observar los accesorios más allá de su función o apariencia.
En la moda actual, donde lo nuevo suele ocupar el centro de la conversación, la artesanía propone otra perspectiva: reconocer el valor de los materiales, respetar los tiempos de elaboración y elegir objetos que puedan acompañarnos durante mucho más que una temporada. Porque algunas piezas no necesitan seguir todas las tendencias; su valor está, precisamente, en aquello que permanece.
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