El Club de los Condenados decidió romper con los códigos clásicos del rubro apostando por una identidad inspirada en el universo de Dante Alighieri, pizzas gourmet fuera de lo común y una experiencia más cercana a un club nocturno que a una pizzería convencional. Música en vivo, tragos y combinaciones inesperadas forman parte de un concepto.
“Hoy hay demasiada oferta gastronómica y demasiada información. El desafío era cómo hacer que una marca llame la atención rápido y logre quedarse en la cabeza de la gente”, contó Guillermo Weil vocero de la marca.
La idea comenzó a tomar forma a finales del año pasado, cuando el equipo creativo de la agencia de marketing vinculada al grupo empezó a desarrollar una identidad completamente distinta para una nueva pizzería. Aunque inicialmente evaluaron nombres italianos clásicos y conceptos más tradicionales ligados a la pizza artesanal, rápidamente entendieron que necesitaban diferenciarse
“Nos dimos cuenta de que hay muchísimas marcas usando el mismo estilo. Entonces dijimos: hagamos algo que nadie esté haciendo y contemos una historia distinta”, recordó Weil.
La inspiración terminó apareciendo en un viejo clásico literario, La Divina Comedia de Dante Alighieri. A partir de ahí nació el concepto de una pizzería ambientada en torno al pecado, la condena y el placer sin culpa. “Empezamos a jugar con la idea del deseo, de venir a comer algo rico, tomar un buen trago y olvidarte por un rato de la dieta o de la culpa. Queríamos un lugar divertido, diferente y con personalidad”, detalló.
“La marca forma parte de Omniprise, grupo gastronómico que actualmente maneja siete conceptos distintos dentro del sector. La marca nació el 16 de diciembre del año pasado, inauguramos el local que está ahí sobre Reclus. Este año, en marzo, habilitamos el servicio de delivery desde otras cocinas nuestras, creo que hoy estamos con diez locales con un dark kitchen del club, por eso tenemos una cobertura de delivery tan grande”, explicó Guillermo Weil de El Club de Los Condenados.
Sin embargo, uno de los aspectos que más llama la atención del proyecto es su carta. Lejos de enfocarse en sabores tradicionales, el local decidió construir un menú experimental donde las combinaciones poco habituales son protagonistas.
Actualmente cuentan con 13 variedades de pizzas, muchas de ellas con ingredientes que difícilmente aparecen en una pizzería convencional. Entre las más llamativas aparecen pizzas con lechuga, mermelada de ajo, cerdo desmechado, lomito estilo bulgogi o mezclas gourmet con pistacho. “Nos gusta jugar con sabores raros. Queremos que la gente se anime a probar algo diferente y salga un poco de las pizzas de siempre. Agarramos la pizza del Pepperoni tradicional e hicimos una que se llama "El diablo está en los detalles". Una pizza que tiene pepperoni, champiñones, queso catupiry y aceitunas negras. Nos tomamos un ingrediente súper sencillo y le dimos un acompañamiento que hace que el sabor se realce”, comentó Weil.
Otra de las favoritas es, "Roma no perdona a traidores", una pizza inspirada en la ensalada Caesar que incorpora lechuga fresca sobre la masa recién salida del horno. Aunque inicialmente genera sorpresa entre los clientes, terminó convirtiéndose en una de las favoritas del público. “La gente al principio dice: ¿cómo una pizza va a tener lechuga? Pero después la prueban y les encanta. Es como una Caesar hecha pizza”, comentó.
También sobresale "Crónicas del huerto prohibido", una vegetariana elaborada con tomates cherry asados, verduras cocinadas en aceite de ajo y oliva y aromas ahumados que elevan completamente el perfil del plato.
Más allá de la comida, el local también construyó una experiencia pensada para el público adulto. El espacio ofrece noches de jazz, piano, música en vivo durante los fines de semana, generando una atmósfera más cercana a un bar temático o club nocturno que a una pizzería tradicional. “Queríamos que la gente venga no solamente por la pizza, sino por toda la experiencia. Es un lugar ideal para ir con amigos o en pareja”, sostuvo.
El desafío inicial tampoco era sencillo. El local se instaló en una zona donde prácticamente no existía movimiento gastronómico consolidado. Aun así, en menos de seis meses lograron niveles de ocupación que incluso superaron las expectativas del grupo. “Los fines de semana estamos completamente llenos y entre semana también tenemos muchísimo movimiento. Estamos muy contentos con la respuesta del público”, afirmó Weil.
Tu opinión enriquece este artículo: