El lanzamiento se realizó en Roma y marca uno de los movimientos más importantes de Ferrari en décadas. No se trata solamente de un nuevo modelo: representa el ingreso formal de la marca al universo de los superdeportivos eléctricos, aunque sin abandonar del todo su ADN tradicional.
El Luce fue desarrollado sobre una plataforma completamente nueva y propone una reinterpretación de lo que puede ser un Ferrari en la era eléctrica. La marca trabajó el diseño junto a LoveFrom, el estudio creativo fundado por Jony Ive y Marc Newson, conocidos mundialmente por haber liderado durante años algunos de los diseños más icónicos de Apple.
El resultado es un Ferrari muy distinto a todo lo visto anteriormente. El auto apuesta por líneas minimalistas, superficies más limpias y una enorme estructura de cristal que envuelve gran parte de la cabina. Ferrari define el concepto visual como una forma “similar a una concha”, alejándose del lenguaje agresivo y musculoso típico de muchos superdeportivos italianos.
Sin embargo, las mayores novedades aparecen en el interior. El Luce es el primer Ferrari moderno con cuatro puertas y cinco plazas reales, una configuración inédita para una marca históricamente asociada a vehículos deportivos de dos asientos. La ausencia del clásico motor delantero permitió reorganizar completamente el espacio y ofrecer una cabina mucho más amplia y funcional para el uso cotidiano.
La filosofía interior también cambia. Ferrari apostó por combinar tecnología digital con controles físicos tradicionales, utilizando interruptores metálicos, botones mecánicos y pantallas OLED desarrolladas junto a Samsung Display. Además, incorpora materiales premium como aluminio reciclado, cristal Gorilla Glass y cuero de alta gama. El sistema de audio tampoco pasa desapercibido: cuenta con 21 altavoces y una potencia cercana a los 3.000 watts.
En el apartado técnico, Ferrari dejó claro que no quería ingresar al segmento eléctrico de forma discreta. El Luce utiliza cuatro motores eléctricos independientes —uno por rueda— capaces de generar más de 1.000 caballos de fuerza. Según los datos oficiales, acelera de 0 a 100 km/h en aproximadamente 2,5 segundos y supera los 310 km/h de velocidad máxima. La autonomía anunciada ronda los 530 kilómetros gracias a una batería de 122 kWh desarrollada por la propia Ferrari.
Uno de los aspectos que más atención generó fue el sonido. Ferrari sabía que buena parte de la identidad de la marca está ligada a la experiencia acústica de sus motores, por lo que desarrolló un sistema que amplifica vibraciones mecánicas reales del vehículo para crear una sensación sonora más emocional. La firma insiste en que no se trata de un “audio artificial grabado”, sino de una reinterpretación acústica del funcionamiento real del auto eléctrico.
El Luce también llega en un contexto complejo para la industria. Varias automotrices premium moderaron recientemente sus planes eléctricos debido a una desaceleración en la demanda global de EVs de lujo. Ferrari, sin embargo, apuesta a que su exclusividad y prestigio le permitan abrir un nuevo nicho dentro del segmento. El modelo tendrá un precio inicial cercano a los 550.000 euros y las primeras entregas están previstas para finales de 2026.
La reacción inicial fue mixta. Mientras algunos celebran la innovación tecnológica y el salto hacia el futuro, otros fanáticos cuestionaron el diseño y el alejamiento de los Ferrari tradicionales, incluso generando debates en redes sociales y una caída temporal de las acciones de la compañía tras la presentación oficial.
Más allá de las críticas o elogios, el Luce inaugura una nueva etapa para Ferrari: una donde la electrificación deja de ser una posibilidad lejana para convertirse en parte concreta del futuro del Cavallino Rampante.
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