Así lo sostuvo Germán Marcano, Market Expansion Sales Manager Cono Sur de Rockwell Automation, quien aseguró que el país tiene condiciones para avanzar hacia una industria más digitalizada y eficiente, especialmente en sectores como alimentos y bebidas, agroindustria, autopartes, logística y maquila.
Según explicó, estudios recientes muestran que alrededor del 18% de las empresas consultadas ya utiliza tecnologías avanzadas vinculadas a automatización y análisis de datos, mientras que cerca del 20% proyecta incorporarlas en los próximos cinco años. Aunque estos datos corresponden principalmente a empresas de Asunción y Central, reflejan una tendencia positiva hacia la modernización industrial.
De los datos a las decisiones
Para Marcano, uno de los mayores beneficios de la inteligencia artificial es su capacidad para transformar operaciones reactivas en procesos capaces de anticiparse a los problemas.
En la práctica, estas herramientas permiten detectar desviaciones antes de que provoquen paradas de producción, fallas de calidad o consumos innecesarios de energía. Esto resulta especialmente relevante para industrias paraguayas que buscan mejorar su eficiencia y reducir costos operativos.
No obstante, el desafío es convertir esos datos en acciones concretas. Según datos citados por Rockwell Automation, los fabricantes aprovechan de manera efectiva apenas el 43% de la información que recopilan, lo que demuestra que la ventaja competitiva está en la capacidad de interpretar y utilizar esos datos para la toma de decisiones.
Automatizar ya no implica grandes inversiones
Uno de los principales mitos que todavía persisten en muchas empresas es que la automatización requiere inversiones millonarias. Sin embargo, hoy las organizaciones pueden comenzar con proyectos pequeños y escalables.
La recomendación es enfocarse inicialmente en resolver problemas concretos, como paradas recurrentes, desperdicios, altos consumos energéticos o variaciones en la calidad. Esto permite obtener resultados medibles en plazos más cortos y construir casos de éxito antes de expandir las iniciativas a otras áreas de la operación.
“El mejor primer proyecto no es necesariamente el más grande, sino aquel que genera confianza y demuestra resultados”, sostuvo.
Los nuevos perfiles que demandará la industria
La transformación digital también traerá cambios importantes en el mercado laboral. De acuerdo con el ejecutivo, las empresas requerirán cada vez más profesionales capaces de combinar conocimientos industriales con habilidades tecnológicas.
Entre los perfiles con mayor demanda figuran especialistas en automatización, mecatrónica, instrumentación, mantenimiento, analítica de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad industrial y confiabilidad de activos. Sin embargo, el desafío no se limita a incorporar nuevos talentos, sino también a capacitar a los trabajadores actuales para interpretar datos y operar sistemas cada vez más inteligentes.
Hacia plantas más autónomas
Otro concepto que comienza a ganar protagonismo es el de la autonomía operativa. Se trata de fábricas capaces de anticipar problemas mediante el análisis de datos, identificar patrones y ejecutar determinadas acciones automáticamente cuando existen parámetros y condiciones de seguridad previamente definidos.
Lejos de reemplazar a las personas, este modelo busca liberar tiempo para que operadores y supervisores puedan concentrarse en decisiones estratégicas y no en tareas rutinarias de monitoreo. La autonomía operativa ya muestra aplicaciones concretas en mantenimiento predictivo, control de calidad y optimización de la producción.
Casos regionales que muestran el potencial
Las experiencias en países vecinos evidencian los beneficios que pueden generar estas tecnologías. En Brasil, por ejemplo, el uso de gemelos digitales y herramientas de simulación permitió reducir en un 60% los tiempos de ejecución de proyectos industriales, además de disminuir errores y retrabajos.
Asimismo, sistemas de control predictivo implementados en procesos productivos lograron incrementos de hasta 10% en productividad y reducciones del 5% en el consumo energético. Marcano considera que este tipo de soluciones podría aplicarse en Paraguay para abordar desafíos relacionados con la eficiencia energética, el mantenimiento de equipos críticos y la estabilidad de los procesos industriales.
La ciberseguridad, una condición indispensable
A medida que aumenta la conectividad de las plantas industriales, también crecen los riesgos asociados a la ciberseguridad. Según datos citados por Rockwell Automation, el 46% de los fabricantes consultados sufrieron al menos un incidente cibernético durante el último año.
La protección ya no debe considerarse únicamente una responsabilidad del área de tecnología, sino un componente central de la continuidad operativa. Por ello, recomendó incorporar medidas de seguridad desde el diseño de los proyectos, incluyendo segmentación de redes, control de accesos y protocolos de respuesta ante incidentes.
Una oportunidad para convertirse en referente regional
Mirando hacia los próximos cinco años, Marcano considera que Paraguay tiene una oportunidad real de posicionarse como un referente regional en automatización industrial, aprovechando el crecimiento que experimentan sectores como la maquila, las autopartes, la agroindustria y las manufacturas intensivas en energía.
Sin embargo, para alcanzar ese objetivo será necesario avanzar simultáneamente en varios frentes: formación de talento, acceso a financiamiento, fortalecimiento de integradores locales y desarrollo de infraestructuras tecnológicas seguras e interoperables. También será clave una mayor articulación entre empresas, universidades, gremios y el sector público.
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