Domínguez explicó que, con la unificación de los entes recaudadores, se produjo un “quiebre estructural” que permitió elevar la presión tributaria del 10% al 11,4% del Producto Interno Bruto (PIB). “El piso es más alto. Para mantener esa presión, vamos a tener ingresos positivos, aunque ya no del 20% como en años anteriores”, señaló. Este crecimiento inicial se debió principalmente a la incorporación de tecnología y al control más eficiente, pero el funcionario advirtió que ya se entró en una “meseta”, dado que el 90% de las herramientas implementadas están operativas y no se esperan saltos adicionales por ese concepto.
Uno de los factores que está impactando en la recaudación actual es la evolución del tipo de cambio. La conversión a guaraníes de las operaciones de comercio exterior se ve afectada por la caída del dólar. “El dólar bajó un 18% en comparación con febrero. Si bien hay un crecimiento en las importaciones, la base imponible en moneda local es menor y, al hacer el análisis en guaraníes, se nota la caída”, detalló Domínguez. Este fenómeno reduce los ingresos fiscales nominales, aunque el volumen de actividad se mantenga.
A esto se suma el efecto en los royalties y compensaciones, que están dolarizados. “Los compromisos presupuestarios se hacen en función de niveles de ingreso esperados. Si se presupuestó con un tipo de cambio alto y hoy el dólar está más bajo, el impacto negativo es amplio”, explicó.
Pese a este panorama, que obliga a establecer una “economía de guerra”, en palabras de Carlos Fernández Valdovinos, la DNIT proyecta una recuperación para el segundo semestre, con un crecimiento del 8% en la recaudación. Para ello, confían en el dinamismo de la economía y en algunos ajustes específicos.
Sobre la posibilidad de gravar artículos que son considerados sensibles, Domínguez mencionó que tributos como el del tabaco (con una tasa del 28%) y los combustibles (18%) ya cuentan con incrementos establecidos en el marco de la ley, desde 2022 en el caso del tabaco. “Esto se traslada a los costos, pero se busca que no genere inflación”, aclaró.
El Gobierno mantiene la política de no aumentar las tasas impositivas (como reforma), por lo que la mejora deberá venir de la formalización y el crecimiento económico. “Depende del contexto. Estamos en una economía de guerra, donde las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos”, sentenció Domínguez, en alusión a la necesidad de priorizar el gasto público.
En conclusión, la DNIT espera sortear la meseta actual y el efecto cambiario para alcanzar las metas fiscales, confiando en un segundo semestre más dinámico.
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