Caterine, colombiana de nacimiento, explicó que la idea surgió de su propia experiencia como turista en Paraguay. “Hace tres años vine y descubrí la cultura y la gastronomía del país. Como colombiana que ama su comida, me sorprendió el interés de los paraguayos por probar sabores nuevos, desde el café hasta comidas típicas como el patacón, las arepas y las empanadas. Me di cuenta de que había una oportunidad de traer un pedacito de Colombia, pero adaptado a un espacio donde todos pudieran sentirse en casa”, comentó.
El local, decorado con murales coloridos y elementos culturales de Colombia, está diseñado para ofrecer múltiples experiencias. Desde zonas para tomarse fotos con accesorios tradicionales hasta espacios de pintura libre, los visitantes pueden disfrutar de un momento de desconexión mientras comparten un café o una comida. “Queríamos un lugar donde los adultos puedan relajarse y los niños divertirse. Que sea posible pasar un rato diferente sin que la experiencia se limite solo a comer”, explicó Valencia.
En la carta de Raíces y Colores destacan los platos autóctonos colombianos entre ellos, las arepas de queso o de choclo, el patacón, el buñuelo y la arepa de huevo. “Para muchos paraguayos, productos como el plátano maduro o el verde son desconocidos, así que se generan momentos de sorpresa y disfrute. Vimos que los clientes regresan, piden sus patacones o su plátano maduro, y se entusiasman con la variedad que ofrecemos”, señaló la propietaria.
El café, otro protagonista del espacio, es tratado como una experiencia única. Con más de diez preparaciones disponibles, la recomendación de la casa es el tinto campesino, una bebida tradicional colombiana que combina café de especialidad con panela y un toque de canela. “Muchos no conocen este tipo de café, así que enseñamos la tradición detrás del tinto, es como lo sirven en los hogares colombianos, un ritual que mezcla sabor, aroma y una experiencia muy cercana a la cultura del país, es muy común que en Colombia te digan nos echamos un tintico”, explicó Caterine. Además, bebidas refrescantes como la limonada de coco y la limonada de panela se convirtieron en favoritas, sorprendiendo por su sabor y autenticidad.
El concepto de Raíces y Colores va más allá de la gastronomía, es un espacio inclusivo y familiar. Caterine destacó que el lugar está pensado para que todos puedan sentirse cómodos, incluidos niños de todas las edades y personas con necesidades especiales. “Tenemos ambientes al aire libre y salas más tranquilas, para que cada visitante encuentre su propio ritmo y disfrute de un momento relajante, ya sea pintando, tomando un café o compartiendo con amigos y familia”, detalló.
La propuesta también contempla actividades interactivas, desde pintura en cerámica y lienzos hasta celebraciones de cumpleaños donde grandes y chicos pueden participar en distintas experiencias. Los precios de las actividades oscilan entre G. 8.000 y G. 28.000 adaptándose al gusto y la intención de cada visitante. La flexibilidad es parte de la esencia del proyecto, se puede venir solo a merendar, a disfrutar un café o a pasar varias horas inmerso en la cultura colombiana y paraguaya.
Caterine Valencia aseguró que el emprendimiento busca generar un efecto terapéutico y de desconexión en los visitantes, ofreciendo un respiro del estrés cotidiano. “Aquí puedes pintar, compartir, comer y relajarte. Es un espacio donde uno se siente en casa, libre y con la posibilidad de vivir una experiencia distinta”, afirmó.
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